En la edición previa se habló del concepto de inclusión financiera, se señaló su relevancia y se mostró información sobre su situación actual en México, con énfasis en el sector rural. Asimismo, se ofrecieron cifras del número de sucursales por parte de los intermediarios financieros en municipios rurales, a fin de mostrar su condición de acceso a estos servicios. De esta forma, se concluyó que la inclusión financiera en este medio tiene un amplio campo de acción

Sin embargo, de acuerdo con la definición de inclusión financiera de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), hay aspectos adicionales al uso y acceso de servicios financieros, como la protección al consumidor y la educación financiera. Así, la inclusión financiera es un fenómeno complejo que requiere acciones integrales para su logro. Esto se hace patente en la Política Nacional de Inclusión Financiera que se publicó en junio del 2016.

Esta política federal está conformada por seis ejes. Cuatro de ellos se relacionan con los aspectos mencionados en el párrafo anterior y dos adicionales: uno para promover el uso de innovaciones tecnológicas para la inclusión financiera y otro sobre la generación de información que permita evaluar los esfuerzos que se realicen en la materia. El último aspecto es una fortaleza de la política, pues considera indicadores y mediciones periódicas como insumo para la cuantificación de resultados; además, se señala una posible desagregación por sexo y por espacio rural-urbano, lo cual resulta apropiado para identificar cambios en grupos específicos, tradicionalmente, con poco acceso a servicios financieros.

Ahora bien, la banca de segundo piso desempeña un papel relevante en la inclusión financiera porque fomenta la oferta y la adopción de nuevas tecnologías en los intermediarios y, también, el uso y acceso de servicios financieros de la población, principalmente mediante diversos apoyos técnicos y económicos. En el caso de FIRA, que forma parte de la banca de desarrollo de México y cuyo ámbito de influencia es el sector rural, incentiva a los intermediarios financieros para que sean el canal que atienda a la población y actividades rurales que cuentan con menor oferta física de servicios financieros, por ejemplo, los productores de agricultura familiar o que viven en los municipios más pequeños y/o marginados.

De igual forma, FIRA estimula la demanda de la población rural con servicios y productos diseñados para satisfacer sus necesidades particulares de financiamiento, a costos accesibles y en una amplia gama de actividades económicas y productivas. FIRA complementa los instrumentos financieros con apoyos para el desarrollo de capacidades técnicas, organizativas, financieras, entre otras, para que las actividades económicas del sector rural se lleven a cabo de forma rentable, competitiva y que sean sostenibles en el tiempo.

Con estas acciones, FIRA amplía la cobertura y el uso servicios financieros en las zonas rurales de México y participa activamente en el logro de los objetivos de la Política Nacional de Inclusión Financiera.

*Xóchitl Gil Camacho, especialista de la Subdirección de Evaluación de Programas. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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