Mi columna del 20 de enero del 2011 se tituló La explotación sexual infantil, en auge y entre otras cosas escribí que “Decenas de miles de niños y niñas son prostituidos en México. El problema es tan grave que los gobiernos federal y estatales hablan del asunto pero tratando de minimizarlo, aparentemente bajo la creencia que al negar el problema éste desaparecerá como por arte de magia”.

El 26 de abril de ese año, al citar en mi columna más de 40 negocios en que está involucrada la delincuencia organizada anoté las siguientes: “Tráfico de niños tanto para propósitos de adopción indebida como de pedofilia o de ilícita privación de órganos con fines de trasplante; pornografía infantil; tráfico de mujeres y niños con fines de esclavitud sexual”.

Poco más de dos años después, el 19 de junio del 2013 en mi columna escribí que el entonces jefe de Gobierno del DF, Miguel Mancera, negaba la realidad al asegurar que en la Ciudad de México no había presencia del crimen organizado sino sólo de “pandillas y grupos delictivos” cuando la realidad es que los cárteles controlaban, por medio de organizaciones locales, “el tráfico de personas y la explotación sexual de mujeres, hombres y niños”.,

Ese mismo año, el 13 de octubre, escribí: “Funcionaros mexicanos informaron hoy que hay 85,000 niños en México que son víctimas de la pornografía infantil. Más de 1,300 páginas web se dedican a mostrar imágenes pornográficas de niños. En el 2012, doce personas fueron arrestadas después de ser acusadas de pornografía infantil y 11,000 casos fueron investigados. Según los funcionarios, “México es líder mundial en pornografía infantil”.

De acuerdo con una entrevista que le concedió en mayo pasado al sitio cuestione.com, el director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), Juan Martín Pérez García, “en 2017, se tenía registro de 12,000 cuentas activas en Internet que distribuían pornografía infantil, de acuerdo con el Senado con base en datos de la entonces Procuraduría General de la República (hoy Fiscalía)”; añadió que “además de que ese número ahora podría ser mayor, la gran parte de estas cuentas no se investiga”.

Antes, el 7 de febrero de este año, la diputada morenista Lorena Villavicencio denunció que 60% de la pornografía infantil que se consume en el mundo es generada en México, información que seguramente obtuvo de un reporte difundido en octubre del 2019 por el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas.

Una nota de la reportera Patricia Carrasco publicada el 20 de julio pasado en La Prensa señala que “hasta el mes de abril del 2020 circularon por el Internet en todo el mundo 4.1 millones de imágenes, audios, videos de abuso y explotación sexual a niños, niñas, adolescentes inclusive bebés y recién nacidos... en México, en el 2019, se registraron 827,288 denuncias o reportes por ese delito... Cancún se ha colocado en el cuarto lugar en turismo sexual en el mundo...” y anota que otras ciudades donde esta sucia industria florece son Chapala, Puerto Vallarta, Acapulco, Cancún, Tijuana y Ciudad Juárez.

Han transcurrido casi 11 años desde que se publicó mi columna del 20 de enero del 2011 y en lo que a este asunto se refiere nada ha cambiado. Por eso, ambas se titulan igual.

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Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.