La alta dirección juega un papel fundamental en el avance de la sostenibilidad en cualquier organización. En primer lugar, se debería empezar con su compromiso, que sin duda puede influir en el discurso de la empresa y en la puesta en marcha de acciones alineadas a ello; pero más allá de esto, se necesita de su ejemplo y congruencia para lograr permear la cultura organizacional al incorporar la sostenibilidad en la toma de decisiones no sólo operativas sino estratégicas, que vayan transformando su modelo del negocio hacia uno más sostenible.

Para ello se requiere un buen entendimiento y una visión a futuro de la relevancia de la sostenibilidad para el negocio y sus grupos de interés, así como, de la contribución positiva y negativa de la empresa al desarrollo sostenible, a partir de un análisis de riesgos e impactos, pero sobre todo del valor económico, social y ambiental que permita cuantificar esta relación y hacerla evidente para los grupos de interés, a través de diversos mecanismos de diálogo con un enfoque de transparencia y rendición de cuentas.

Sin duda, esto no es tarea fácil, ya que cada grupo de interés puede tener expectativas muy diversas y, en algunos casos, contrarias entre ellos (incluso dentro de un mismo grupo), por lo que estas expectativas tendrán que ser identificadas, priorizadas y tomadas en cuenta a lo largo de los procesos de gestión del negocio, para que no se queden en consultas estériles, sino que esta información valiosa se aproveche y permita la mejora continua del desempeño de la organización y su relación con sus grupos de interés.  

Tanto al interior como al exterior de la empresa, la alta dirección se debe involucrar en la concientización de los grupos de interés en cuanto a la sostenibilidad, para que los accionistas, los empleados, los proveedores, los clientes y consumidores, y demás integrantes de su cadena de valor, entiendan el tema y su relevancia, conozcan los compromisos, objetivos y metas de la empresa y sean copartícipes en sus avances y resultados en la materia, generando un valor compartido.

De igual manera, el involucramiento directo de la alta dirección en los temas relacionados con la sostenibilidad puede hacer que la empresa empiece a destacar por su liderazgo en el tema, e incluso llegue a influir en su industria o en otras empresas que lo tomen como referente o inspiración para iniciar sus propios procesos. 

Sin embargo, todo esto que cuesta mucho trabajo ir construyendo, se puede derrumbar fácilmente cuando la empresas en el día a día y de manera permanente no demuestra congruencia con lo pregonado por sus directivos, o se incurre en determinado momento en alguna práctica que pudiera ser cuestionada o que pone en entredicho la veracidad del compromiso de la alta dirección con la sostenibilidad.

* Jorge Reyes Iturbide es Director del Centro IDEARSE para la Responsabilidad y Sustentabilidad de la Empresa de la Universidad Anáhuac México. 

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