En materia de energías limpias y sustentabilidad, la regulación en México establece como meta una participación de las primeras de 35% en la generación de energía eléctrica para el año 2024, de 40% en el 2035 y de 50% en el 2050

Asimismo, la regulación establece el objetivo de reducir, al año 2020, 30% las emisiones de gases de efecto invernadero y, en ese sentido, una mayor presencia de energía eólica puede fortalecer la seguridad energética del país, al reducir la dependencia de las importaciones de combustibles fósiles.

Como panorama general y de cara al futuro, una gran proporción de energía eólica se puede integrar de manera eficiente en el sistema eléctrico mexicano. La cantidad de energía pérdida (curtailment) asociada a la generación eólica se presenta en volúmenes mínimos de reducción (menos de 2 por ciento).

Los costos de producción en energía eólica resultan muy competitivos (1,300–2,000 dólares por kW) y pueden ser comparados, por ejemplo, con los de la tecnología nuclear (6,281 dólares por kW) o al de gas natural (875 dólares por kW) (Sener, 2016).

De acuerdo con datos publicados por la Sener en el 2016, con una perspectiva hacia el 2050, en México es posible operar el sistema eléctrico nacional con un porcentaje muy alto de energía eólica y solar, que podría llegar por ejemplo a 61 por ciento. Este resultado se obtiene con una inversión óptima en la capacidad de transmisión. Por ello, para cumplir con la meta de participación de energías limpias de 35.0% en la generación de energía eléctrica del país para el año 2024, la energía eólica juega un papel muy importante en dicho cometido.

Más aún, aparte de los beneficios medioambientales con la reducción de emisiones de CO2, la inversión en los parques eólicos trae múltiples beneficios económicos y sociales al llevar energía a zonas que presentan ciertas limitantes de acceso al servicio de energía eléctrica, fortaleciendo así el desarrollo de localidades rurales y las regiones con alto potencial de generación de esta energía.

La preocupación actual por respetar el medio ambiente y contribuir a construir una sociedad más sostenible está llevando a las empresas a modificar sus modelos de gestión.

En este marco, la participación de las entidades financieras es crucial en el tema de la inversión socialmente responsable, donde se incorporan consideraciones éticas, sociales o medioambientales a la toma de decisiones financieras, tanto por la empresa como por los agentes inversores externos (Finanzas Sostenibles, 2016).

Por ello y en ese sentido, a fin de contribuir a mitigar los efectos del cambio climático a través de la reducción de emisiones de gases efecto invernadero, FIRA realiza esfuerzos para apoyar proyectos ambientalmente sustentables, mediante acciones y desarrollo de productos para tal fin, así como la promoción para que estos mecanismos se impulsen en las empresas que FIRA apoya con financiamiento.

En la próxima colaboración de este tema, presentaré los programas y oportunidades que FIRA brinda para impulsar el financiamiento de energías renovables, entre ellas, el modelo de inversión en energía eólica.

*José Luis Herrera Durán es especialista de la Subdirección Regional de Promoción de Negocios de FIRA en el norte de México.

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