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Internet (final)
En 1971, Raymond S. Tomlinson envió el primer e-mail. Lo creó pues parecía una buena idea ; él reconoció una posibilidad y la hizo realidad.
En el volumen 11 de Obras de Leopoldo Solís (2005, p. 221) leo: el explosivo crecimiento de Internet ha provisto a mucha gente con un nuevo potencial de oportunidades de negocios: a consumidores con la disponibilidad de satisfactores y a todos, con el poder de comunicarse entre sí . Esto fue publicado primeramente en el 2001. En el sitio de El Colegio Nacional, se informa que Solís Introdujo en México el concepto de economía moderna. Condujo al Banco de México a ser la institución financiera más sólida de América Latina (http://www.colegionacional.org.mx).
En pocos minutos, me enteré en el portal de Raytheon BBN Technologies acerca del primer e-mail. En 1971, un científico envió el primer mensaje entre dos máquinas que estaban en su laboratorio. En el primero fuera del laboratorio anunció la existencia de la red de correo electrónico y explicó cómo utilizarlo, incluyendo el uso del signo @. Inventó este correo porque parecía una buena idea . Nadie se lo pidió. Reconoció una posibilidad y la hizo realidad (http://www.bbn.com/about/timeline/email).
En http://www.fpa.es/ está un acta elaborada cuando se concedió el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2009 a Martin Cooper y Raymond Samuel Tomlinson, considerados los padres del teléfono móvil y el correo electrónico, medios que han dado lugar a un mundo conectado, sin barreras geográficas ni temporales.
Están entre las más grandes innovaciones tecnológicas de nuestro tiempo, revolucionando la manera de comunicarse de miles de millones de personas en todo el mundo y contribuyendo de manera decisiva al avance del conocimiento. Su impacto en la sociedad queda reflejado en los más de 4,000 millones de usuarios de telefonía móvil y en los 1,500 millones de correo electrónico y de otros servicios de Internet .
Gracias a Internet, mis alumnos en línea participan en discusiones y envían sus trabajos escritos desde diversos lugares (Brasil, Estados Unidos, Inglaterra, México y Uruguay). Y puedo mandar mis textos a El Economista desde mi computadora ubicada a muchos kilómetros de distancia.
Hay algo más. En The McKinsey Quarterly (2010) descubro lo siguiente: En la mayoría de las organizaciones, la información viaja a lo largo de las rutas conocidas. La información propia es alojada en bases de datos y analizada en informes y luego se eleva por la cadena administrativa. La información también se origina externamente -obtenida de fuentes públicas, recolectada desde Internet o comprada a proveedores de información-. Pero los caminos previsibles de la información están cambiando: el mundo físico en sí mismo se está convirtiendo en un tipo de sistema de información. En lo que se llama Internet de las cosas, sensores y accionadores incrustados en objetos físicos se vinculan mediante redes , a menudo utilizando el mismo Protocolo de Internet que se conecta a Internet.
Estas redes producen grandes volúmenes de datos que fluyen a las computadoras para su análisis. Cuando los objetos pueden tanto detectar el ambiente y comunicar se convierten en herramientas para comprender la complejidad y responder a ella con rapidez. Lo revolucionario en todo esto es que estos sistemas de información físicos están ahora empezando a ser utilizados y algunos de ellos incluso funcionan en gran parte sin la intervención humana . Lo anterior lo leí en: https://www.mckinseyquarterly.com/The_Internet_of_Things_2538.
fnunez@eleconomista.com.mx