“Nuestra prosperidad como nación depende de la prosperidad financiera de cada uno de nosotros como individuos”, George S. Clason. Si llevamos esta reflexión a un ámbito concreto, podríamos deducir entonces que la prosperidad de una sociedad dependerá en gran medida de la salud financiera de los negocios en su carácter de generadores de desarrollo y empleo nacional

Si las empresas crecen, crece también la economía nacional.

Uno de los sectores con mayor dinamismo en nuestra economía es el agroalimentario, con una aportación de 7.6% del PIB nacional y un crecimiento mayor a la de la economía en su conjunto. Este dinamismo se explica por lo atractivo del mercado externo para los productos agropecuarios, las empresas incrementan  sus volúmenes de producción.

Este sector está financiado or los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA) con recursos mayores a 222,000 millones de pesos en el ejercicio 2017.

Los agronegocios invierten cada vez más  en innovaciones tecnológicas con miras a lograr una mayor especialización, consolidar su oferta, mejorar sus procesos logísticos, su red de distribución y el posicionamiento del mercado. Un aspecto a destacar es el desarrollo que lograron las agroindustrias que fincan su crecimiento en modelos asociativos de largo plazo, basados en esquemas de desarrollo de proveedores, vinculando productores primarios a través de contratos de compraventa.

Un factor clave es la correcta planeación financiera y la elaboración del presupuesto de capital. Para esto, el mercado ofrece diversos instrumentos para el financiamiento de las necesidades operativas y de inversión fija; no obstante, es común encontrar que uno de los principales dilemas a la hora de contratar un crédito es la elección del instrumento financiero más adecuado.

Los instrumentos de corto plazo disponibles para cubrir las necesidades de insumos, materias primas, mano de obra, acopio y comercialización son de créditos de avío, capital de trabajo, prendarios, reportos y quirografarios, mismos que tienen como principal característica su recuperación en función del ciclo operativo de la empresa. En los instrumentos, existe también el factoraje, que consiste en el financiamiento sobre la cesión de los derechos de cobro de las facturas derivadas de la comercialización de productos.

Para cubrir las necesidades de inversión fija de mediano y largo plazos, los principales instrumentos disponibles son los créditos refaccionarios, o bien, el arrendamiento en sus diferentes modalidades.

*Abel Rojas Calderón y Juan Carlos Cruz Saucedo son el agente y promotor, respectivamente, en la agencia de FIRA en Texcoco Edomex.

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