Las regiones fronterizas tienen potencial para convertirse en polos de desarrollo. La literatura teórica de comercio internacional sugiere que la política comercial afecta el tamaño y la ubicación de las ciudades. En particular, el comercio internacional tiende a colocar la producción en regiones con acceso a los mercados extranjeros a bajo costo. En esta columna describiré la importancia económica de los estados fronterizos así como el atractivo que poseen para expandir sus mercados y, por ende, aumentar su desarrollo económico

Según datos del INEGI, en 2016, el Producto Interno Bruto de Baja California, Baja California Sur, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Campeche, Chiapas, Tabasco y Quintana Roo representó 34% del PIB nacional. Si se considera sólo el sector secundario, esta proporción asciende a 48 por ciento. Es decir, las entidades federativas enlistadas concentran gran parte de la actividad económica, especialmente, de industria y manufactura.

De hecho, la tasa de crecimiento promedio anual del PIB de estos estados para el periodo del 2010 al 2016 fue de 2%, la cual es cercana al promedio nacional que fue de 2.9% para el mismo periodo.

De acuerdo con el Censo económico del 2014 del Inegi, el número de empresas que hay en estas entidades federativas fronterizas es mayor a 1.2 millones, lo cual representa 22% del total de establecimientos/firmas en el país.

Además, 17.1% de las empresas de esta región pertenece al sector manufacturero, más de 20% representa al sector comercio y el resto al sector servicios. Esto indica la importancia del sector empresarial en dichos estados, lo cual es una ventaja para una mejor y mayor comercialización con nuestros países colindantes.

En México durante el 2016, la población económicamente activa se conformó de aproximadamente 53.6 millones de personas, de las cuales 27.14% se ubicó en los estados limítrofes ya mencionados. Del total de la población fronteriza con condiciones para laborar, 95.9% se encontró ocupado, por lo que un poco más de medio millón de habitantes en estas regiones estuvo desocupado durante ese año.

Esta situación puede tomarse como una oportunidad de inversión, debido a la disponibilidad de fuerza laboral en los estados mencionados.

Esta columna ha descrito la importancia y el dinamismo económico de las fronteras. Sin embargo, existen ciertas problemáticas sociales que pueden ser aliviadas mediante un mayor impulso a la economía de la región. Por ejemplo, más de 11.8 millones de habitantes de los estados fronterizos descritos se encuentran en situación de pobreza; la cifra equivale a más de una quinta parte del total de la población mexicana que presenta el mismo escenario.

Para impulsar el desarrollo económico de 82 municipios fronterizos de Baja California, Baja California Sur, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Campeche, Chiapas, Tabasco y Quintana Roo, FIRA está implementando un programa que respalda inversiones de empresas medianas del sector agroalimentario y rural. La siguiente columna detallará este programa.

*Jorge Lara Álvarez es subdirector de evaluación de programas en FIRA. La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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