El miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo.

 

Eduardo Galeano

La erradicación de la violencia contra la mujer es uno de los mayores retos de nuestro mundo, donde México tiene especialmente un largo trecho por mejorar. Las cifras lo dejan claro: el problema es escandaloso.

Una vez más, a esta columna le tocan los números. Pero de “ellas”, en cada caso hay una historia, y a cada historia la acompaña un drama.

Mire usted, en México, 66 de cada 100 mujeres de 15 años o más han sufrido al menos un incidente de violencia. Y casi la mitad de ellas señala como su agresor a la pareja actual. Se entiende que una reciente campaña de concientización subrayara “Si te retienen, insultan, atacan, pegan o amenazan, no te confundas. Eso no es amor”.

El INEGI también nos dice que las mujeres con mayor propensión a experimentar violencia son quienes residen en áreas urbanas, de edades entre 25 y 34 años, incluso con nivel de escolaridad de licenciatura o mayor. Sorprende. Pensaríamos que son el grupo con más elementos para defenderse. Ojo, tal vez este perfil es el que más denuncia y no necesariamente el más afectado. En otras palabras, habría otros grupos de mujeres aún más perjudicadas.

La experiencia y los datos enseñan que más de la mitad de las mujeres padecen la violencia en silencio. La vergüenza y el miedo amordazan. Por eso tampoco asombra que la mayoría de ellas no sepa qué hacer o a quién acudir frente a este cáncer.

Las averiguaciones previas iniciadas y/o carpetas de investigación abiertas registran que los principales delitos cometidos en contra de ellas son los relacionados con el abuso sexual y la violación. El calado del delito también muestra la gravedad. Y explica su sonora protesta “no quiero sentirme valiente cuando salga a la calle, quiero sentirme libre”.

Se estima que entre enero y septiembre de este año, 2020 año de pandemia, uno de cada diez hogares experimentó alguna situación de violencia familiar. Desde mayo pasado se advierte un claro aumento en la violencia dentro de los hogares.

Los mismos números oficiales dejan claro un aumento en los feminicidios en nuestro país. La pandemia ignorada, la nombró Nicole Kidman. En nuestro país, el despegue se advirtió desde el 2007. Once años después, en 2018, llegamos a 849 feminicidios (1.3 asesinatos por cada 100 mil mujeres). Este año, hasta octubre, se estimaban 801 feminicidios a nivel nacional (Cfr. SESNSP). Sí. Su proyección es correcta. Todo apunta a un nuevo récord.

Obviamente, un día para enfrentar el tema es insuficiente. No basta, tampoco sobra, una conmemoración. Hay que rehacer el marco jurídico. También reeducarnos. Y creo que aún falta. Con frecuencia pienso que debemos replantearnos como sociedad, un nuevo tejido que parta no sólo de subsistencia, obtención, ganancia sino de igualdad, compasión, solidaridad, cuidado mutuo.

@VicenteAmador

Vicente Amador

Maestro en Comunicación

Historias que se cuentan

Consultor de Comunicación, Asuntos Públicos y Estrategia Política.

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