Cayó como un ¡balde de agua fría!

La duda ya no es si el gobierno mexicano perderá o no su grado de inversión.

La pregunta es: ¿en cuánto tiempo ocurrirá la inexorable pérdida?

Implícitamente se infiere que México se encamina irremediablemente a la degradación de sus bonos al nivel de bonos basura o chatarra.

La encuesta que realizó al respecto Bank of America Merril Lynch entre inversionistas representa un “foco de alerta” para el gobierno mexicano.

Revela que 70% de los inversionistas cree que México perderá su grado de inversión.

La mayoría cree que el país perderá su grado de inversión entre el 2020 y 2021.

Crece la duda

El porcentaje de quienes lo creen creció de 41% en enero a 70% para este mes de febrero.

Luego de la degradación crediticia de Petróleos Mexicanos que hizo Fitch, la preocupación que ya se registraba entre los inversionistas aumentó.

Y creció no sólo por lo que podría ocurrir con la petrolera mexicana, sino porque podría arrastrar en su caída en la percepción crediticia al gobierno mexicano. Quienes respondieron la encuesta manejan fondos por 86,000 millones de dólares.

No se trata del análisis de una institución financiera, es una encuesta en la que inversionistas que toman decisiones sobre recursos multimillonarios expresan su expectativa.

Si se hunde Pemex...

La degradación en dos escalones de la calificación de Pemex por sí misma es muy preocupante, por la elevación de los intereses que tendrá que pagar en el pago de su deuda que asciende a alrededor de 104,000 millones de dólares. Tan sólo este año tendrá que pagar alrededor de 6,000 millones de dólares. Y en los próximos tres años tendrá que pagar un tercio del total.

Pero ahora, es todavía mucho más grave que el pulso entre los inversionistas revele que dan prácticamente por un hecho que en algún momento México perderá su grado de inversión. Eso es lo que dejó ver la encuesta.

¿Y los planes?

Pero más allá de la encuesta, vale la pena hacer un recuento de lo que hasta ahora se ha visto en el gobierno mexicano.

En el caso de Pemex, luego de su degradación crediticia, vino una reacción discursiva que todavía no se cumple.

El presidente López Obrador anunció que en los siguientes días a su pronunciamiento, se daría a conocer un plan de alivio fiscal para Pemex. Dejó entrever también la posibilidad de una inyección de capital.

Se filtró que la capitalización podría ser por 1,500 millones de dólares en cuatro meses.

Sin embargo, han transcurrido los días y no se ha hecho público el anuncio presidencial.

No hay o no son públicos todavía, los planes para Pemex y la CFE

Todavía peor. Esta misma semana, en lugar de hacer la presentación del Plan Nacional Eléctrico, el presidente de México y el director general de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett, hicieron una larga lista de señalamientos y acusaciones en contra de exfuncionarios y hasta de un expresidente en administraciones pasadas; tanto de poderosas empresas nacionales como internacionales.

Calificaron de leoninos los contratos adjudicados, y dijeron que se revisarían y reestructurarían. Como en el caso de Pemex, anunciaron que iniciarán el rescate de la CFE porque con los gobiernos neoliberales ambas se debilitaron.

En el fondo de la preocupación entre los inversionistas está la indefinición del modelo que seguirá el nuevo gobierno en petróleo y electricidad.

Sin planes específicos para Pemex y la CFE, en cambio se han registrado señales y acciones que preocupan.

Es cierto que el gobierno de López Obrador no ha declarado —como lo hizo insistentemente durante su campaña hacia la Presidencia de la República— que echará atrás la reforma energética que inició el ahora expresidente Enrique Peña Nieto.

Pero se están tomando decisiones que claramente marcan un rumbo distinto.

Los hechos

Primero vino la suspensión de las rondas petroleras. Se anunció la revisión de contratos y se condicionó la reanudación a que las firmas demuestren que están dando resultados en tres años.

Luego se planteó y se están tomando acciones para construir una nueva refinería en Tabasco, y la reconfiguración de las refinerías existentes.

Ello a pesar de que en el sector energético y entre los analistas financieros, han advertido que la construcción de una refinería impactaría en las finanzas de las petroleras y no necesariamente sería un negocio rentable.

También se registró entre los inversionistas el rechazo del actual gobierno al uso de la técnica del fracking para la explotación de los recursos convencionales, cuando éstos son de enorme potencialidad para el desarrollo energético de México.

En el sector eléctrico se tomó la decisión de suspender las subastas de largo plazo con lo que se compromete el suministro y abre la posibilidad de “apagones” en el futuro.

El equipo económico, encabezado por el secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, y el subsecretario, Arturo Herrera, tiene hoy una enorme presión sobre sus espaldas porque de su equipo tendrá que salir el paquete de medidas para disipar los temores sobre Pemex y todavía más, sobre la calificación crediticia del gobierno mexicano.

Hasta ahora, el equipo económico ha anunciado medidas positivas y en el sentido correcto, sin embargo, han sido insuficientes para los inversionistas.

Ojalá que logren armar un paquete que convenza, pero sobre todo, que definan el modelo energético de este gobierno. Al tiempo.

ATISBOS

CALMA.- Un mensaje de calma emitió la Asociación de Bancos de México que preside Marcos Martínez luego de la baja en las evaluaciones de riesgo de cuatro importantes bancos mexicanos por parte de Moody’s. Sólo refleja un cambio en el sistema de medición de la agencia, asegura.

Marco A.Mares

Periodista

Ricos y Poderosos

Ha trabajado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, radio, televisión e internet, en los últimos 31 años se ha especializado en negocios, finanzas y economía. Es uno de los tres conductores del programa Alebrijes, Águila o Sol, programa especializado en temas económicos que se transmite por Foro TV.