El desabasto de gas natural, otra vez, está incrustado como dardo envenenado en el corazón productivo de México: su sector industrial.

Se registra un grave embrollo alrededor del abasto de gas natural que afecta a un importante sector de los industriales del país e involucra al oferente: Petróleos Mexicanos (Pemex) que, a su vez, refiere la responsabilidad a la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y al Centro Nacional de Control del Gas Natural (Cenagas).

El reclamo

La Canacintra, presidida por Enrique Guillén, publicó una carta abierta dirigida a Pemex para reclamar el desabasto de dióxido de carbono.

En representación de los sectores industriales de alimentos, bebidas carbonatadas, cerveza, automotriz, materiales de construcción, metalmecánica, química, petroquímica, gases industriales, textil, tratamiento de aguas, agroindustrial, entre otros, Canacintra denunció que a partir de mayo de esta año 2018, Pemex dejó de surtir CO2 de manera regular a la industria, por lo que se han visto obligados a realizar paros de planta y desabasto a sus clientes.

Incluso han tenido que recurrir a la importación de ese producto de Estados Unidos, lo que ha impacto de manera directa en el precio de ese gas industrial y en el costo de fabricación de todos los procesos en que se utiliza CO2 como insumo o como materia prima.

El problema afecta a un sector industrial que representa 6% del Producto Interno Bruto.

Los industriales exigen a Pemex, dirigido por Carlos Treviño, y a la Secretaría de Energía, encabezada por Pedro Joaquín Coldwell, que solucionen de manera inmediata el desabasto.

La respuesta

Pemex asegura que el problema de desabasto de dióxido de carbono en el mercado nacional se originó a partir de que la CRE puso al Complejo Petroquímico de Cosoleacaque (Copeco), en Veracruz, en el último lugar en el orden de prelación para el suministro de gas natural.

En varios momentos y a través de comunicaciones formales desde el 2016, Pemex informó a la CRE que ese orden de prelación afecta la operación del Copeco ya que no usa el gas como energético, sino como materia prima para la producción de derivados vitales para distintas cadenas productivas, como amoniaco y dióxido de carbono.

Copeco transforma el gas natural en amoniaco y es el único productor de este derivado en el país que se utiliza como fertilizante en la producción agrícola.

Asimismo, genera dióxido de carbono empleado en la industria alimenticia, química y automotriz, entre muchas otras.

No obstante, la CRE ha mantenido el orden de prelación, poniendo en alto riesgo la viabilidad de Pemex Fertilizantes y sus empresas filiales.

Además, la política de precios controlados ha impactado la rentabilidad en la producción y comercialización de dicho energético, lo que ha obligado a Pemex a buscar distintas alternativas para garantizar su abasto, particularmente en el sureste del país.

Ante la negativa de la autoridad reguladora para modificar el orden de prelación de Cosoleacaque, Pemex solicitó, desde hace dos años al Centro Nacional de Control del Gas Natural (Cenegas), una reconfiguración en el sistema de ductos particularmente para que la estación de compresión ubicada en Zempoala, Veracruz, pudiera girar su dirección 180 grados para suministrar gas al sur del país.

Pemex reitera su llamado la CRE y Cenegas para que Copeco cuente con el suministro de gas natural que necesita para mantener los volúmenes y presión adecuada para el correcto funcionamiento de este complejo y poder satisfacer las necesidades de la industria.

Antecedentes

Hay que destacar que en el origen del problema está el gas natural.

Desde hace tiempo ya se venía venir. La advertencia era muy clara: el gas natural es el talón de Aquiles de México en materia energética.

De hecho, entre las autoridades del sector se reconoce que la producción de gas natural, o mejor dicho la inexistencia de una industria de gas natural en México, es un tema de seguridad nacional.

¿Por qué? Por dos razones muy claras: 1. México importa la mayor parte del gas natural que necesita; importamos 74% de los 7,000 millones de pies cúbicos diarios de gas natural que consumimos.

Y 2. El bajo precio de importación (con la referencia de nuestro proveedor: EU) ha desincentivado el nacimiento de una industria de gas natural en México, que explore y explote los yacimientos nacionales.

En otras palabras, dependemos de las importaciones del energético en más de 70% de nuestras necesidades y el bajo costo de importación ha evitado el florecimiento de la industria de gas natural en México.

Los primeros síntomas de esta peligrosa dependencia de la importación del gas natural se registraron hace seis años con los paros técnicos que se vieron obligadas a realizar industrias del centro y occidente del país, tras las “alertas críticas” del gobierno —como se llamó entonces a los llamados de la autoridad— para que las empresas consumidoras redujeran su consumo del energético.

Se identificaron varias causas del desabasto de entonces, el desplome del precio de referencia en más de 50%, lo que incentivó el consumo; la falta de infraestructura o gasoductos y la baja en la producción del energético por parte de Pemex.

ATISBOS

SIN CRISIS. Descarta Jaime Serra Puche, ahora presidente del consejo de administración de BBVA Bancomer, una crisis en el inicio del próximo gobierno. Hay mayor fortaleza macroeconómica, observa.

Marco A.Mares

Periodista

Ricos y Poderosos

Ha trabajado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, radio, televisión e internet, en los últimos 31 años se ha especializado en negocios, finanzas y economía. Es uno de los tres conductores del programa Alebrijes, Águila o Sol, programa especializado en temas económicos que se transmite por Foro TV.