El sólo hecho de poner sobre la mesa que la industria farmacéutica trasnacional renuncie a sus derechos de patente como un elemento crucial para acabar con esta larga pandemia, fue algo que conmocionó la discusión mundial.

Pero aparte, que sea el gobierno de Estados Unidos el que esté dando su venia e impulsando la propuesta debatida al interior de la Organización Mundial del Comercio (OMC), fue aún más impactante para el sector, pues la propiedad intelectual siempre ha sido un tema intocable para la BigPharma estadunidense e históricamente ha tenido un fuerte respaldo de la Casa Blanca aunado a un incondicional cabildeo de sus embajadas a lo largo del planeta.

De ahí que el golpe en el precio de las acciones de los mayores conglomerados biofarmacéuticos estadunidenses no se hizo esperar.

La realidad es que aún está por verse si Pfizer-BioNTech, Moderna, J&J y demás empresas con vacunas anticovid aprobadas aceptan renunciar temporalmente a sus derechos de exclusividad de venta. En todo caso, de lo que se trataría es de licencias obligatorias para producir sus vacunas. Ello no es rompimiento de patente sino licencia para aprovechar temporalmente su patente a cambio de regalías.

Lo que sí es que para cada laboratorio aplicaría de manera distinta; y la mayor presión la tienen las farmacéuticas que recibieron recursos públicos en EUA, como Moderna o Janssen. Para el caso de la inglesa Astra Zéneca, abrió las licencias de su vacuna desde el principio. Y una de ellas fue para México, que por cierto seguimos esperando que Liomont, de Alfredo Rimoch, termine de sacar adelante el formulado y envasado.

Hoy ante todo, el mundo está por ver si de verdad será posible fabricar sin límites y masivamente en todos los países donde se requieren muchos millones de dosis para lograr la inmunidad generalizada. Porque como se dijo en la Cumbre Social Europea el fin de semana, no es tanto un problema de protección a la propiedad intelectual sino de capacidad para producir a mayor velocidad las inmunizaciones que el mundo necesita.

Al respecto, Juan de Villafranca, quien en los años 80 fue presidente de la Asamblea Mundial de la Propiedad Industrial (OMPI) y hoy es director general de la Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos (Amelaf), nos comenta que en México para ese caso sí contamos tanto con el andamiaje legal como con la capacidad productiva.

Nuestro país tiene previstas tanto las licencias obligatorias como las de utilidad pública por causa de emergencia o seguridad nacional, incluyendo enfermedades graves declaradas de atención prioritaria por el Consejo de Salubridad General, tal cual es el caso de Covid19. El tema está contemplado en la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial.

Y sobretodo, México cuenta con lo más difícil y que el actual Gobierno no ha alcanzado a valorar: la infraestructura nacional farmacéutica la cual podría adaptarse a fabricar vacunas en forma masiva. En este sentido, el director general de Canifarma, Rafael Gual, menciona que la patente sólo es una parte de la ecuación, porque una vez definido cómo se haría, el mayor reto sería la implementación.

Aquí la paradoja sería que el Gobierno de López Obrador -que tanto ha querido aniquilar a la industria farmacéutica mexicana-, al final se viera obligado a recurrir a su villano favorito para producir masivamente vacunas y terminar de salir con esta pandemia. Lo malo, aunque para los mexicanos sería lo mejor que podría pasarnos, se ve lejano que eso suceda…

La visita de Zenteno a la planta de Sanofi

Enmedio de todo esto debería ser más valorada una planta productora de vacunas como la que construye Sanofi en Cuautitlán Izcalli. Y ahora que la visitó Pedro Zenteno, el director de su socio Birmex, la gran pregunta es si éste se habrá percatado de lo que significa o si sigue con la idea de querer echar atrás el acuerdo firmado años atrás entre el Gobierno mexicano y la farmacéutica francesa que nos permitirá tener autonomía en vacuna antiinfluenza...

Ya pasaron 3 meses y UNOPS no emite su fallo

En términos de eficiencia en compras consolidadas en salud, el retroceso es inocultable. Hasta el 2018, con las licitaciones del IMSS, los fallos de las compras consolidadas de medicamentos, dispositivos médicos y demás insumos de salud se conocían de un día para otro, sino es que el IMSS daba su fallo el mismo día de la apertura de ofertas. Ahora, la UNOPS lleva tres largos 3 meses analizando y verificando todo sobre sus postores junto con las ofertas presentadas desde el 5 de febrero, ya llegamos al 10 de mayo y no se sabe cuándo emitirá su fallo. Se habla de que podría ser este viernes 14 de mayo, pero en lo que si o lo que no, cada día que pasa, en los pasillos del sector se extiende la especulación acerca de lo que hay detrás de esa tardanza y lo que les detiene para dar resultados.

Por lo pronto nos dicen que el pago de parte de Insabi a UNOPS no es la causa del retraso porque desde enero AMLO reportó que la UNOPS había recibido un pago de 996 millones de dólares para esta licitación. ¿Entonces qué es?

Lo grave es que entre mayor tardanza de UNOPS, mayor dificultad habrá para la producción, y esto debido a la carencia mundial de farmoquímicos dado el fuerte impacto de la pandemia en India. Siendo ésta la gran proveedora mundial de materias primas básicas para producir medicamentos, su parálisis por Covid19 le pegará aún más a la producción de fármacos en todo el mundo. 

Se fue Pedro Flores de SS

Mala noticia la salida de Pedro Flores Jiménez como titular de la Unidad de Administración y Finanzas de la Secretaría de Salud. Y es que era de los funcionarios conscientes que hay en esta administración que sí entendían lo importante de no dejar sin recursos a áreas vitales como clínicas pequeñas, centros de salud en los estados o a los pasantes de medicina cuando en 2019 se les había quitado injustamente su limitado bono de fin de año.

Nos enteramos que desde hace tiempo eran cada vez más frecuentes los conflictos de Flores Jiménez con Juan Ferrer, el arqueólogo y titular del Insabi, que le ordenaba detener recursos a ciertos estados o darle más a otros sin clara argumentación. Conocedor del riesgo que como funcionario implica estar firmando la liberación de recursos sin respaldo legal claro, y como ya se sabe que el secretario de Salud, Jorge Alcocer, como jefe no defiende a nadie, mejor prefirió irse.

Twitter: @maribelrcoronel

maribel.coronel@eleconomista.mx

Maribel Ramírez Coronel

Periodista en temas de economía y salud

Salud y Negocios

Comunicadora especializada en salud pública y en industria de la salud. Cursando la maestria en Administración en Sistemas de Salud en FCA de la UNAM.

Fundadora en 2004 de www.Plenilunia.com, concepto sobre salud femenina. Me apasiona investigar y reportar sobre salud, innovación, la industria relacionada a la ciencia, y encontrarle el enfoque de negocios con objetividad a cada tema.

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