La semana pasada tuvimos en el Senado de la República un muy importante foro bajo el título “Fake news: retos legislativos para las plataformas digitales”. Participaron diversos especialistas en el tema de la información y el ecosistema de las plataformas digitales. El tema central del foro estuvo vinculado con el fenómeno de las fake news o noticias falsas, pero también se abordaron otras cuestiones o conductas cuyo uso o prevalencia en las plataformas digitales se ha visto cómo ha incrementado, como el caso de la manipulación política, el comercio de datos personales, la minería o extracción de datos.

Puedo señalar que un debate importante que se dio entre algunos de los ponentes participantes o entre algunas de sus reflexiones tuvo que ver con la cuestión de si la elevada penetración de las noticias falsas se debe fundamentalmente al uso indiscriminado de algoritmos por parte de plataformas digitales o de organizaciones o individuos que buscan manipular a las audiencias digitales, o si ello se debe primordialmente a la falta de preparación de las personas para discernir cuándo se está frente a una noticia falsa y cuándo frente a una noticia sobre un hecho verdadero.

En mi opinión, es verdad que tenemos que avanzar mucho todavía para proporcionar a las personas la educación y las herramientas necesarias para que puedan sacar el máximo provecho del ecosistema digital, y en ese objetivo, estaría implícitamente incluido el que cuenten con la educación y herramientas para evitar caer en las garras de aquellos que buscan sembrar noticias falsas en determinados grupos o sembrar división en una sociedad propagando noticias que son sólo inventos, como hechos que nunca ocurrieron o frases que nunca fueron pronunciadas o escritas; pero también es verdad que las plataformas digitales han sido omisas en ser más celosas con la forma en que son tratados los datos de sus usuarios o la forma en que son abordados esos usuarios por aplicaciones o servicios que sólo buscan extraer información sobre las prácticas de cada uno de esos usuarios o sobre los sitios que visita con más frecuencia o los contenidos que más busca.

Cabe mencionar que se hicieron acercamientos previos con representantes de Facebook y Twitter, para escuchar su posición sobre estos importantes temas, sin embargo, declinaron participar.

Pues bien, el fin de semana se difundió información en Estados Unidos y el Reino Unido sobre la forma en que la empresa que estuvo detrás de la exitosa estrategia de Donald Trump para dirigirse en forma muy específica a millones de votantes en Estados Unidos, Cambridge Analytica, tuvo acceso a los datos personales y perfiles de más de 50 millones de usuarios de Facebook. Me refiero a datos como la identidad de los usuarios, sus redes de amigos, los likes o me gusta que han realizado en Facebook, entre otros. En un principio, la empresa negó haber obtenido esos datos de millones de usuarios; sin embargo, conforme han surgido más evidencias sobre lo que realmente hizo Cambridge Analytica, los directivos de la misma han empezado a hacer señalamientos hacia un investigador de la Universidad de Cambridge de origen ruso que colaboró con ellos, quien, según esta empresa, habría violado las reglas de Facebook sobre la utilización de la información de sus usuarios.

Lo anterior y las reacciones que se han observado en los días recientes en diversos países, como Estados Unidos, el Reino Unido o Canadá, son un indicio claro de que la discusión sobre las posibles obligaciones o reglas a ser consideradas para las plataformas digitales en términos de transparencia y protección de datos personales apenas están empezando y que muy pronto seremos testigos de una discusión más profunda e intensa. Es una percepción que también quedó de la discusión en el Senado.

*El autor es Senador de la República.

GerardoFlores Ramírez

Senador de la República

Ímpetu Económico