Las mujeres desempeñan una función decisiva en la producción, procesamiento y distribución de los alimentos y son, por lo tanto, una parte fundamental a la hora de cumplir las metas de productividad agrícola y nutrición del Objetivo 2 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible comprometidos en la Agenda 2030, firmada por más de 193 países en el mundo, señala el informe global “La igualdad de género en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible: Hacer las promesas realidad”, publicado en el 2018 por la ONU Mujeres México en colaboración con El Colegio de México.

La desigualdad de género se refleja a su vez en pérdida de productividad y de incremento en el Producto Interno Bruto, lo que afecta, entre muchas otras esferas sociales, laborales, económicas y de salud, la producción de alimentos que se realiza en zonas rurales donde, además, factores como el cambio climático agudizan la pobreza de sus habitantes, quienes dependen en gran medida de los recursos naturales locales como medio de vida, afectando por supuesto a las mujeres. Tan sólo una cuarta parte de las mujeres económicamente activas en el mundo practica la agricultura.

Entre las muchas y amplias intervenciones que los países y gobiernos buscan implementar para atajar las brechas de equidad y de igualdad de derechos entre hombres y mujeres, la ONU Mujeres México señala en el informe que el acceso al crédito es quizás una de las intervenciones que puede respaldar fuerte y eficazmente la independencia económica de las mujeres a través de microcréditos, transferencias monetarias, formación profesional y capacitación para el empleo.

En ese sentido, los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura, FIRA, conjunto de fideicomisos originados en el banco de México, contribuyen para fomentar la inclusión de las mujeres al crédito formal en el medio rural y fortalecer, entre otros aspectos, la independencia económica y la equidad de género.

FIRA apoya con crédito y garantías a las mujeres en todo el país con énfasis en las actividades económicas que se desarrollan en el medio rural. Los principales canales de atención son las sociedades cooperativas de ahorro y préstamo, las microfinancieras y el crédito en esquemas parafinancieros a través de la banca privada.

Los financiamientos de los proyectos con inclusión de mujeres, tradicionalmente, han sido apoyados por FIRA desde hace ya varios años.

Tan sólo del 2013 al 2019, el número de acreditadas de FIRA en el sector agroalimentario y el medio rural pasó de 763,490 mujeres atendidas en el 2013 a 1 millón 212,146* en el 2019, lo que representa además 77% de la participación crediticia de FIRA en el total de acreditados de la institución.

Los recursos de FIRA están dirigidos a financiar proyectos de la actividad primaria, industrialización, comercialización y servicios de los sectores agropecuario, forestal, pesquero y rural, apoyando hasta 80% de las necesidades de capital de trabajo o inversiones en activos fijos, así como proyectos de inversión que se realizan en poblaciones rurales que no excedan 50,000 habitantes y, en programas de microcrédito, apoya las necesidades de financiamiento de hasta 8,500 Udis por integrante del grupo de crédito, donde gran parte de los acreditados suelen ser mujeres.

La Agenda 2030, concluye el estudio, exige la consecución universal de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, para garantizar el bienestar de toda la sociedad, sobre todo de los grupos con más rezago y vulnerabilidad, en donde las mujeres representan el grupo más desfavorecido.

Sociedad, gobierno y entidades con capacidad y recursos para empujar un cambio en las condiciones de vida de las mujeres tenemos hoy el deber de impulsarlo y garantizar en ello su seguridad y sus derechos como factor indispensable en la construcción de un mundo mejor.

*Cecilia Arista Alanís es especialista de la Subdirección de Promoción de Productos y Servicios en FIRA. La opinión aquí expresada es de los autores que la suscriben y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.