Sin duda, el entorno económico global se ha complicado ante la perspectiva de una desaceleración económica que incide en las perspectivas de crecimiento de nuestro país, en momentos en que necesita crecer más que nunca y en donde los principales bancos centrales hablan de empezar a relajar su política monetaria para asegurar que sus economías no pierdan impulso.

Al mismo tiempo, en México hemos tenido un periodo de presiones inflacionarias a las que nuestro banco central ha tenido que hacer frente con un nivel de tasas elevado.

Ante la posibilidad de un recorte de la Fed en su tasa de referencia tan pronto como esta misma semana, surge la duda sobre qué irá a hacer el Banco de México.

Y es que, de hecho, las perspectivas de crecimiento económico a lo largo del año dieron un giro de 180 grados.

Arrancamos el año con la expectativa de que la Fed realizaría dos o tres incrementos más en su tasa de referencia, mientras que el Banco Central Europeo indicaba que era muy probable que este mismo año dejaría su política acomodaticia para empezar a seguir la política de la Fed e iniciar una más restrictiva.

Ahora se habla de que la Fed podría llegar a reducir su tasa de referencia hasta en 50 puntos base, mientras que el BCE, en la voz de su presidente Mario Draghi, dejó su tasa sin cambios la semana pasada, e inclusive fue claro al decir que seguirán apoyando al mercado, de ser necesario con inyecciones de liquidez adicionales.

De igual manera, agencias calificadoras, organismos financieros internacionales y diversas corredurías han sacado las tijeras para recortar en numerosas ocasiones las expectativas de crecimiento económico mundial a lo largo del año, incluido México, donde la más reciente fue la de Citibank la semana pasada y por cuarta vez en el año, al reducir su expectativa de 0.9% a 0.2% para nuestro país, mientras que otras, como Bank of America, declararon que México habría caído ya en una recesión técnica este primer semestre.

En Estados Unidos se dio a conocer el dato del PIB del segundo trimestre del año, el cual mostró un crecimiento de 2.1%, nada malo aún, pero no tan bueno si se considera que el trimestre anterior mostró una expansión de 3.1% lo que nos habla de una expectativa de crecimiento a la baja.

En consecuencia, el mercado descuenta con 100% de probabilidad que este miércoles 31 de julio la Fed recortará su tasa de referencia, donde de acuerdo con los participantes del mercado de futuros en Chicago, 78.6% espera que el recorte sea de un cuarto de punto para ubicarse en un rango de entre 2 y 2.25%, mientras que sólo 21.4% piensa que el recorte podría ser de hasta 50 puntos base.

Para aderezar el tema, las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos no se han resuelto aún, lo que incide en las perspectivas de desaceleración económica, ya hay primer ministro en Gran Bretaña pero el tema del Brexit y la forma en que se resuelva tendrá repercusiones importantes en los mercados en general, pero particularmente en la Unión Europea, que muestra una clara desaceleración y a ésta hay que sumarle las tensiones entre Irán, Estados Unidos y el propio Reino Unido.

En México, los reflectores siguen en la ratificación del T-MEC por parte de Estados Unidos y, por supuesto, en la revisión del plan de negocios de Pemex.

Hoy, gracias a la política monetaria seguida por Banxico el último dato de inflación proporcionado por el Inegi muestra que ya se ubica dentro del rango meta fijado por instituto central, mientras que el tipo de cambio, como consecuencia del diferencial de tasas entre México y Estados Unidos, se ha apreciado 3.07% en lo que va del año.

Por todo lo anterior, la decisión que tome el Banco de México en su próxima reunión de política monetaria será clave para la evolución de los mercados y la economía de nuestro país.

Por lo pronto, el entorno es complicado y la volatilidad seguirá a tope. ¡No dejen de tomar coberturas!

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