Justo cuando Estados Unidos se encuentra en el ojo del huracán por la muerte de George Floyd, las muertes de Giovanni López en Jalisco y Oliver López en Baja California, nos recuerdan que en México también pasa y, que el repudio del uso injusto de la fuerza, debe ser el mismo en todos lados.

Porque todas las vidas importan y hoy nos toca llevar la indignación que ha provocado el caso de Floyd a los que se han dado dentro de nuestras fronteras.

En México, de acuerdo con un artículo publicado por la organización Causa en Común, “los abusos policiales tienen en su origen una estructura jerárquica poco democrática, vertical y abusiva de su propio poder y operan muchas veces, más al servicio de intereses políticos” y “ rara vez se hace un análisis que permita garantizar que su perfil profesional sea apto para el cargo.”

Por lo que se puede decir que, ambos casos son el síntoma de algo más, que no debe ser olvidado por la sed de justicia, que la indignación demanda.

Giovanni López, un albañil de 30 años de edad, fue aprehendido por la policía por no usar cubrebocas en Jalisco y fue entregado muerto a sus familiares con varias lesiones en el cuerpo y un balazo en la pierna.

Su familia lo vio por última vez con vida, el cinco de mayo, cuando los elementos de Ixtahuacán llevaban a cabo un redada para detener a todas las personas andaban por la calle sin usar tapabocas. Giovanni intentó huir y esto detonó la violencia de los uniformados que lo dejaría sin vida.

Su acta de defunción únicamente dice que la causa de su muerte fue un traumatismo cráneoencefálico y, a 30 días del caso, no se ha reportado la captura de ninguno de los uniformados, ni tampoco si ya los llamaron a declarar.

Hasta ahí el avance de la justicia y ya que este caso ha sido tantas veces comparado con el del estadounidense, creo que vale la pena mencionar que en el caso de George Floyd, cuatro días después el asesino uniformado ya había sido arrestado.

El tiempo de la justicia se mide diferente en México y en Estados Unidos. Sin más.

Porque meses antes de que el afroamericano muriera asfixiado durante su arresto, Oliver López en Tijuana también moriría de la misma manera y hoy es un caso que se revive por la muerte del afroamericano cuando, en su momento, pasó desapercibido.

El caso se remonta al 29 de marzo y un video muestra como, después de haber sido detenido por lanzar piedras a los clientes de una gasolinera, varios agentes lo amagaron, uno de ellos lo asfixia hasta la muerte después de haberle aplastado el cuello con su bota, y que incluso intentaron reanimarlo con RCP cuando se dieron cuanta que ya estaba inconsciente.

A la fecha de hoy, de acuerdo con varios medios de comunicación, a pesar de que la Fiscalía General del Estado de Baja California ha señalado que dio inicio a una carpeta de investigación por homicidio culposo, no se sabe si el policía fue detenido y enfrenta a la justicia.

Parece que George Floyd tiene cada vez más caras y que, en México, también pasa.

El último en salir apague la luz.

Twitter: @HenaroStephanie

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