La geopolítica no es algo que haya quedado fuera de la visita de AMLO a Trump, porque más allá de que se haya visto como una simple excusa para que el magnate neoyorquino ganara capital electoral, la visita tuvo un mensaje importante para los movimientos que se dan, dentro del tablero de ajedrez mundial, en donde se disputa el cetro del mundo. 

Porque más allá de ponerle remedio a lo que Donald Trump llamó “el peor trato comercial del mundo”, el T-MEC es una herramienta muy poderosa, para tener a los aliados asegurados, cuando Estados Unidos y China se encuentran inmersos en una guerra comercial que , además, se ha visto agudizada por el coronavirus. 

La economía es la base del poder y esto hace que sea un factor determinante para los ciclos políticos. 

¿Se entiende ahora de una manera más clara el valor de la celebración de la puesta en marcha del tratado comercial que uno a los tres países de América del norte? ¿Se entiende su valor más allá de un acto de campaña electoral? ¿Se nota que va encaminado a un fin mayor?

El poder comercial desde hace mucho ha determinado la realidad de las naciones y lo que está pasando, en este momento, es la reafirmación de las alianzas para una guerra que ya comenzó y que más allá de que esto pueda darle, algunos puntos al magnate neoyorquino, le dará puntos a Estados Unidos en ajuste de fuerzas con China.

De ahí la importancia del capítulo 32 de Excepciones y Provisiones Generales, en el que se menciona que si uno de los tres socios desea iniciar un acuerdo comercial con un país que tenga una economía que no sea de “libre mercado”, es decir no favorable al libre comercio, deberá avisar a los socios tres meses antes de iniciar sus negociaciones.

Por lo que en caso de que las otras dos partes, lo consideren dañino para el T-MEC, estas últimas podrían terminar el acuerdo, dando una notificación de seis meses, y reemplazar el acuerdo trilateral por uno bilateral.

Leyéndose entre líneas: China y, a lo que hay que sumar que el replanteamiento de la cadena de suministros global derivado de la pandemia, además de otras cláusulas del tratado, podrían convertir a México en un nuevo China, si esta administración, juega bien sus cartas.

Por lo que se puede entender que, tal vez por ese motivo, nuestro presidente haya mencionado en su discurso el déficit comercial de la región, la necesidad de mejorar el funcionamiento de las cadenas productivas para recuperar la presencia económica que ha perdido América del Norte en las últimas cinco décadas, y la opción que representa el Tratado para “fomentar el comercio sin necesidad de ir tan lejos de nuestros hogares, ciudades, estados y naciones.” 

Otra vez entre líneas se lee China y creo que, tal vez por ese motivo, además de lo conveniente que pueda resultar el voto de 36 millones de “mexicoamericanos”, el tratado fue afable. 

Además de que ha quedado claro, que el que paga manda, y que el despliegue de poder en una guerra, que uno a todos en contra de un enemigo en común, también resulta oportuno para una reelección. 

El último en salir apague la luz.

Twitter: @HenaroStephanie

*No te pierdas el podcast semanal de Stephanie Henaro en Spotify, Apple y otras plataformas.