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El carnal Marcelo

Desde mediados de 1943, cuando se juntaron en la Caravana Artística que dirigía el ventrílocuo Paco Miller y hasta su muerte el 14 de febrero de 1970, Marcelo Chávez hizo pareja cómico-musical con Germán Valdés Tin Tan. Entre ellos mismos comenzaron a decirse carnales, es decir hermanos. De tal forma que el público comenzó a identificarlos y los empresarios a anunciarlos como Tin Tan y su carnal Marcelo.
A mis compañeros escritores del Privilegio de Mandar, en su primera temporada (2005-06) y a mí, se nos ocurrió que a Marcelo Ebrard, en aquel entonces secretario de Desarrollo Social del Distrito Federal, el jefe de Gobierno Andrés Manuel López Obrador le dijera carnal y creamos la pareja el Peje y su carnal Marcelo. Inclusive creamos una canción que AMLO cantó, vestido de pachuco y acompañado de unas rumberas cuyo estribillo decía: “Marcelo es mi carnal y es de mi gente; Marcelo es mi carnal y es popular”.
Llegaron las elecciones y la suerte no fue pareja para la pareja. Marcelo ganó la jefatura de Gobierno del DF, López Obrador perdió la Presidencia de la República por 0.56% de los votos. Pero eso es historia.
El pasado lunes, Marcelo que, a querer o no, con su tempranera renuncia a la titularidad de la Secretaría de Relaciones Exteriores, marcó la agenda de la sucesión presidencial, al filo del mediodía llegó a Palacio Nacional para hacer oficial, con el que hasta ese momento era su jefe, la dimisión a su cargo.
Los reportes periodísticos dijeron que había estado, aproximadamente, una hora y media platicando con el primer mandatario. Trascendió que al despedirse, ya como simple ciudadano, amigo de Andrés Manuel y aspirante a ser el coordinador de la Defensa de la Cuarta Transformación, le dio un caluroso —en ambos sentidos del término— abrazo y ratificó su lealtad: “Cuentas conmigo en todo aunque ande yo recorriendo el país. Siempre seré tu carnal donde esté”.
Los reporteros consignaron que Ebrard entró a la oficina presidencial de saco y corbata y salió con una playera para simbolizar que el canciller quedó colgado de una percha y el pretendiente a la representación de Morena se echó a andar. Una multitud de seguidores lo esperaba a la salida y lo recibió con remedo del grito clásico: “Es un honor estar con Causabón”; el cual, durante el viaje de Marcelo de Palacio Nacional a la librería Porrúa, fue cambiado por expresiones diferentes como: “Es un honor estar con el mejor”; y “Si te llega la encuesta, Marcelo es la respuesta”.
La camiseta que lucía Ebrard, traía estampada la figura de una caricatura del propio aspirante, al parecer le llaman el “Marchelito”, acompañado de la leyenda: “¡Sonrían todo va a estar bien!
De inmediato recordé la campaña que para Andrés Manuel López Obrador, hiciera, la reconocida, admirable y querida por muchos, publicista, Bertha Maldonado, la Chaneca, con el “Amlito” dibujado por José Hernández y la frase “Sonríe vamos a ganar”. Campaña de publicidad que en mi concepto y como egresado del diplomado de Marketing Político por la UAM, campus Azcapotzalco, impartido por Murilo Kuschinck Ramos en 1996, no era la indicada para el momento. En plena guerra sucia con el concepto: “López Obrador es un peligro para México”, la Chaneca a quien sin duda la pasión y el amor por AMLO la cegó como publicista, salió con la tierna idea de la sonrisa y la caricatura cuando, creo yo, a la guerra de lodo en contra de Andrés Manuel, debería de haber respondido con contundentes adobes de descrédito. Pero eso ya es historia.
Punto final
Gracias a una manzana, Eva conoció el sexo; gracias a una manzana, Blanca Nieves conoció el amor; gracias a una manzana Newton descubrió la ley de la gravitación universal; gracias a una manzana, Steve Jobs conoció la fortuna; y todavía hay quien anda buscando a su media naranja.

