Una de las consecuencias que la pandemia dejó en el transporte aéreo, fue una situación crítica a las finanzas de las aerolíneas en el mundo. Como bien se había vaticinado, las aerolíneas legacy o tradicionales, son las que más han sufrido con la paralización de los vuelos y las limitaciones de conectividad que muchos países impusieron con el fin de protegerse del Covid.

América Latina ha sido una de las regiones donde las aerolíneas tradicionales han tenido más descalabros, precisamente porque sus gobiernos no fueron proactivos en apoyarlas en medio de la estrepitosa caída del tráfico, pero también porque muchos de sus vuelos internacionales se toparon con restricciones en otros países, lo que ha inhibido la recuperación.  Las tres aerolíneas tradicionales más importantes de la región, Aeroméxico, Avianca y Latam, iniciaron procesos de reestructura bajo el Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de los Estados Unidos, lo cual pudieron hacer porque muchos de sus contratos son con clientes de esa nación y porque encontraron fondos de inversión dispuestos a apostar por la recuperación de estas empresas.

Se espera que las tres aerolíneas salgan de Capítulo 11 este mismo año, es decir, que ya tomen el camino de la recuperación con base en sendos planes de negocio que se presentan ante la Corte de Nueva York, y que les permitirán seguir adelante, aunque con costos muy recortados y estrategias más agresivas para tener mayor competitividad.

Avianca Holdings, de Colombia, que acaba de cambiar de CEO, ya que Anko van der Werff renunció a su cargo, tiene pensado presentar su nuevo plan de negocios en dos meses más, el cual se pondrá a votación para confirmarlo.

Con ello se espera que aunque tendrá una flota 15% más pequeña, podrá crecer hasta un 10% por encima de lo que tenía antes de la pandemia. Aunque hay que anotar que los problemas de Avianca se habían manifestado desde mucho antes con la crisis en la que Germán Efromovich tuvo que renunciar a la presidencia del Consejo y a su participación accionaria.

Con todo, Avianca logró un financiamiento de 2,000 millones de dólares y de acuerdo a sus planes, que el CEO Adrián Neuhauser anuncia, para 2023 tendrá números sólidos.

Por su parte, Latam, empresa que resultó de la fusión de LAN y TAMSA (de Chile y Brasil, respectivamente), tuvo en 2020 el peor de los ejercicios, con pérdidas de más de 4,500 millones de dólares, la caída de casi el 60% de sus ingresos y la operación de no más del 40% de su tráfico normal. A pesar de todo, Roberto Alvo, CEO de la aerolínea, asegura que a fines de este año estarán al 80% de su capacidad pues tiene más de 2,600 millones de dólares en caja.

La tercera aerolínea que espera salir de Capítulo 11 este mismo año es Aeroméxico. Pese a la degradación a Categoría 2 que hizo la FAA a México y a que la empresa solicitó una tercera prórroga para presentar su plan de negocios, la aerolínea tiene hoy liquidez por 800 millones de dólares y ya ha negociado la mayor parte de sus contratos pendientes, evitó litigios con otros acreedores e inició liquidaciones anticipadas, lo que la pone en la senda correcta.

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