Los comerciantes no cabían de contentos cuando conocieron los resultados del Buen Fin del año pasado, las ventas habían tenido un despegue tan importante que rápidamente se organizaron para presentar la siguiente edición de este evento.

El fin de semana más barato del año, como le dieron en llamar los participantes permitió, efectivamente, a muchas familias animarse a entrar a tiendas donde habitualmente no hacen compras.

En muchos casos sí encontraron precios excepcionales, en otros simplemente había el ánimo de comprar inspirados en una muy bien montada campaña de publicidad en la televisión.

La fiesta de las ventas era un evento cerrado para las tiendas de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales, la ANTAD. Algunos comercios no afiliados a este club de tiendas grandes se colgaron para aprovechar el impulso.

No hay duda que el impacto más negativo de una iniciativa así era para los canales informales.

Las tiendas de la ANTAD incrementaron sus ventas durante noviembre del año pasado en 14.6 por ciento. Con resultados individuales tan espectaculares como un aumento de 28.4% de las tiendas departamentales. Cifras que demuestran el éxito de la iniciativa.

De hecho, noviembre pasado, para las ventas al menudeo, fue un mes excepcional. El INEGI reportó un crecimiento de 7.5 por ciento. Un dato que anticipaba que algo atípico había sucedido durante el onceavo mes del año pasado.

Y ahora que llegó la información de diciembre pasado ya sabemos qué fue lo que sucedió: los consumidores optaron por adelantar sus compras de Navidad para noviembre. O sea que el Buen Fin boicoteó a Santa Claus.

El instituto encargado de las mediciones económicas reporta que durante diciembre las ventas al menudeo tuvieron una caída de 2.6% en comparación con el mes inmediato anterior, o sea, comparado con el mes del Buen Fin.

En términos anuales, las ventas al menudeo crecieron 3.5%, que no es una cifra nada despreciable.

De hecho, el comportamiento reciente del comercio y los servicios muestran que los motores internos hoy tienen más potencia para sacar adelante a la economía.

El detonante del buen comportamiento del sector terciario no es el Buen Fin sino la tasa de creación de empleos formales en México. La cifra del 2010 fue muy buena, la recuperación de los empleos perdidos en la recesión del 2009 fue casi total.

Pero al desempeño lógico y esperado del año siguiente al de la crisis, vino el 2011 con un sorprendente resultado positivo de plazas nuevas registradas frente al Instituto Mexicano del Seguro Social.

Y enero de este año ya presenta los primeros datos positivos en materia de empleo. Ése es un dato fundamental para entender que aumenten las ventas. La gente tiene trabajo, hay más consumidores.

Incluso el aumento de personas ocupadas en la informalidad agrega consumidores al mercado, que aunque no tengan trabajos deseables, sí tienen ingresos.

Otro factor básico es el incremento del poder de compra, porque a pesar de que el lugar común, y más en año electoral, nos dicta que cada día somos más pobres, la realidad es que la inflación baja y las negociaciones salariales por arriba del aumento de los precios arroja un alza en el poder de compra.

En especial en el creciente sector de las clases medias que tienen acceso a bienes de consumo antes inimaginables para muchas familias.

Y qué bueno que han mejorado los sectores de comercio y servicios porque las exportaciones han tenido comportamientos muy irregulares durante los últimos años y esto compensa la actividad económica.

Y el campo es indispensable para la alimentación, pero no así en su peso para la actividad económica nacional.

Así que si con el aumento notable de las ventas de noviembre y la baja de diciembre lo único que está cambiando es la estacionalidad, pues podremos vivir con eso.

Y más si realmente las ofertas del Buen Fin son tan atractivas como se ofrece para este año.

Lo importante es sostener la estabilidad macroeconómica de la que hemos gozado durante estos años, para no tener que volver a enfrentar la destrucción del bienestar familiar con las crisis recurrentes que solía tener este país.

Y si Santa Claus tiene que adelantar sus compras para noviembre, pues no pasa de que tenga que trabajar algunas horas extra.  

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