Ayer analistas e inversionistas buscaban respuestas a la reacción de los mercados al anuncio no esperado de una baja de 0.1% de la economía de Estados Unidos en el cuarto trimestre. Sobre todo después de las sólidos avances de los mercados de capitales en ese país y en casi todo el mundo.

La respuesta instintiva a este anuncio presupone un día malo en los mercados de activos de riesgo, provocado por las ventas de posiciones de agentes que buscan proteger ganancias y positivo para los precios de los bonos soberanos considerados seguros, apoyados por masivos programas de compra de estos activos por los bancos centrales del mundo.

El reporte sobre el crecimiento de la economía de EU aportó poca información nueva. Dos elementos volátiles explican el pobre desempeño del Producto Interno Bruto (PIB) en el cuarto trimestre; caídas de la acumulación de inventarios y del gasto público, especialmente el militar, restaron en conjunto 2.4% al crecimiento del PIB. En cambio, el consumo privado -71% del PIB- creció 2.2%, un poco más el promedio reciente y la inversión privada no residencial repuntó 9.4 por ciento.

El efecto negativo de los inventarios y el gasto público se revertirán en este primer semestre. La economía creció 2.2% en el 2012, un ritmo similar al de los últimos años y apenas igual a la tasa de crecimiento potencial.

La hipótesis detrás del rally en los mercados es que la economía continuará mejorando y se mueve gradualmente hacia una velocidad de escape del equilibrio de lento crecimiento. Varios factores apuntan en esta dirección.

Las economías de la eurozona siguen en recesión, pero aunque a un nivel bajo, aparecen los primeros signos de estabilización. Los abultados déficit de cuenta corriente de la periferia se han corregido y ceden los signos de estrés financiero. El euro no va a desaparecer. Aunque todavía faltan un par de años antes de que las economías de la zona vuelvan a crecer, la posibilidad de que se produzca una nueva crisis financiera global se ha reducido significativamente.

En la segunda economía del mundo, China, la economía se ha estabilizado y el crecimiento se reacelera. Economías de India y Brasil tendrán mejor desempeño.

En EU hay factores que apuntan hacia un mayor crecimiento. El sector de construcción de viviendas emerge de la depresión, los excesos de inventarios se ha liquidado, los precios de la vivienda van a la alza y comienza a construirse de nuevo. La banca estadounidense está bien recapitalizada y cuenta con reservas líquidas excesivas que le gustaría poner a trabajar. La revolución tecnológica que está en marcha en el sector energético ha permitido aumentar la producción de energía y abaratar el precio del gas natural, un insumo básico de la producción manufacturera.

Finalmente, está la política monetaria de la Reserva Federal que mantiene las tasas de interés bajas y al dólar competitivo. Ayer en su primer anuncio de política del año, la Fed reiteró que mantendrá una política monetaria extraordinariamente acomodaticia.

El índice de acciones S&P 500 terminó ayer en 1,502 puntos, sólo 4.2% debajo de su máximo histórico de 1,565 que alcanzó en octubre del 2007.

Soy optimista y pienso que pronto los 1,500 puntos serán el nuevo soporte del S&P 500.

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