El marco del Día Internacional de la Mujer nos invita a retomar los logros que hasta el momento se han alcanzado en la igualdad entre mujeres y hombres, pero también visualizar el camino que aún queda por recorrer, especialmente en México, donde las posiciones directivas aún presentan una situación muy raquítica; a luz de los economistas, esta problemática representa una pérdida de crecimiento económico de entre 9 y 13% de nuestro PIB.

La situación en el mundo no es mucho mejor que en nuestro país. Entre 1995 y el 2015, la tasa mundial de participación de las mujeres en la fuerza de trabajo cayó de 52 a 49%, mientras que la tasa de participación de los hombres mantiene niveles superiores al 75 por ciento. Ello da muestra de que la desigualdad entre mujeres y hombres persiste en los mercados laborales globales.

Además, de acuerdo con un estudio elaborado por la Organización Internacional del Trabajo, las mujeres que tienen un empleo ganan en promedio entre 10 y 30% menos que los hombres, a pesar de que en los últimos años las mujeres incluso rebasan la matrícula educativa de los hombres.

Analizar el tipo de empleo de las mujeres no es menos relevante, ya que en las economías en desarrollo están mayormente representadas en los empleos peor remunerados, mientras que en los países desarrollados están mejor incorporadas en los niveles directivos y profesionales. De acuerdo con un estudio liderado por Grant Thornton, actualmente la proporción de puestos directivos en las empresas ocupados por mujeres apenas ha cambiado desde el 2004, incrementándose de 19 a 22% en los países del G20 que incluyen a México.

Y es en este dato donde quisiera abundar, porque aunque muchos empresarios, cabilderos y políticos aborrezcan hablar de cuotas para mujeres, la evidencia internacional, especialmente de aquellos países que han reducido fuertemente las brechas de género, lo han hecho a partir de cuotas o políticas de inclusión .

En México se han trabajado dos iniciativas, ambas realizadas por dos valiosas y valientes mujeres, Diva Gastélum y Cristina Díaz, que buscan que en un plazo de cinco a 20 años haya más mujeres tanto en los consejos directivos de las empresas que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores como en las empresas u organismos financieros del gobierno federal.

Este tipo de medidas están acordadas en la agenda global firmada en el 2015 por los países integrantes del G20. El mundo entero está abocado a este tema: Europa ya alcanzó más de 34% de mujeres en alta dirección; Estados Unidos y Canadá, 20%; Asia-Pacífico, 9.4%, y hasta África, 14.4%, pero una vez más América Latina se constituye como la región menos avanzada con tan sólo 7.3%, y justamente México es el país que destaca por tener el porcentaje más bajo, con 6% (Chile ya alcanza 8% y Colombia, 16 por ciento).

Promover equipos equilibrados en Alta Dirección es una tendencia mundial en buena práctica de gobierno corporativo. De hecho, los inversionistas globales la consideran una ventaja comparativa, por lo que se ha convertido en un elemento de decisión para invertir. La tendencia es innegable, por lo que si México no avanza en este tema, nuestras empresas perderán competitividad y capacidad para atraer capitales.

No es coincidencia que los países que han disminuido sus brechas de género son justamente los más desarrollados y donde se presentan los menores índices de desigualdad. Todo lo contrario sucede en la región más desigual del mundo que es América Latina, y México de nuevo posicionándose en los peores lugares. ¡Hasta nuestro próximo encuentro!

* Presidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana AC. Sígueme en Twitter:

@PerezSoraya