James Madison escribió: “Si los hombres fueran ángeles, el gobierno no sería necesario. Si los ángeles gobernaran a los hombres, saldrían sobrando lo mismo las contralorías externas que las internas del gobierno.

Al organizar un gobierno que ha de ser administrado por hombres para los hombres, la gran dificultad estriba en esto: primeramente, hay que capacitar al gobierno para mandar sobre los gobernados y luego obligarlo a que se regule a sí mismo”.

Hoy celebramos un aniversario más de nuestra Constitución. Han transcurrido 103 años desde aquel 5 de febrero de 1917 cuando fue promulgada nuestra Carta Magna en el Teatro de la República en Querétaro. Ésa a la que tantos políticos se sienten tentados a cambiar y manipular, no siempre para beneficio de México y de todos los mexicanos.

Cuando los padres fundadores de Estados Unidos redactaron sus documentos fundacionales, dejaron muy claro su entendimiento sobre la propia naturaleza humana. La Constitución de Estados Unidos fue concebida para preservar y proteger los derechos y libertades de los ciudadanos.

James Madison escribió: “Si los hombres fueran ángeles, el gobierno no sería necesario. Si los ángeles gobernaran a los hombres, saldrían sobrando lo mismo las contralorías externas que las internas del gobierno. Al organizar un gobierno que ha de ser administrado por hombres para los hombres, la gran dificultad estriba en esto: primeramente, hay que capacitar al gobierno para mandar sobre los gobernados y luego obligarlo a que se regule a sí mismo”.

Siempre tuvieron claro que había que crear un sistema de pesos y contrapesos para evitar que el poder de quien gobierna atentara contra los derechos y libertades de los ciudadanos. De ahí que en el país vecino, el Estado de derecho esté por encima de la voluntad de los políticos en turno.

Muy distinta es nuestra realidad en México y en América Latina en donde, muy a nuestro pesar, tal como afirma el abogado peruano Enrique Ghersi: “La ley no limita el poder de quien gobierna, más bien lo refleja”. Con la ley en mano, la clase política es capaz de atropellar cualquier derecho o libertad.

Los mexicanos deberíamos leer nuestra Constitución para entenderla, valorarla y defenderla. Mucho de lo que una Legislatura es capaz de hacer y modificar, a favor o en contra de nosotros y nuestro país, está totalmente vinculado a la Constitución y a las leyes que de ella emanan.

Hace unos días, Lorenzo Córdova, presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), explicaba: “La creación del IFE (hoy INE) se plasmó en el Artículo 41 de la Constitución, junto con los principios rectores de certeza, legalidad, independencia, imparcialidad, máxima publicidad y objetividad”.

“Todas las reformas han buscado perfeccionar nuestro régimen electoral, pero sobre todo, ampliar los derechos de la ciudadanía. Por ello, cualquier reforma que pudiera plantearse, discutirse o aprobarse en el futuro debería de cumplir con estas condiciones: el consenso de todas las fuerzas y la garantía de que mejorará las reglas de competencia y no implicará retrocesos democráticos. El INE actúa y seguirá actuando conforme a su autonomía constitucional, apegado a sus principios rectores que están plasmados en la Constitución. Ésta es la mejor manera de honrar la Constitución en su 103 aniversario.”

Estas palabras cobran especial relevancia ante la amenaza de las reformas que la Cuarta Transformación pretende impulsar para cambiar nuestra Constitución con fines político-electorales. Nuestros derechos y libertades están en riesgo. De ahí la urgencia de conocer, valorar y defender el único instrumento que, eventualmente, podría ser nuestro escudo contra la tiranía: nuestra Carta Magna.

Twitter: @ armando_regil

Armando Regil Velasco

Licenciado en Negocios Internacionales

Ágora 2.0

Licenciado en Negocios Internacionales graduado con mención honorífica por el Tec de Monterrey. Estudió Economía y Políticas Públicas en Georgetown University. Cuenta con diversos diplomados de institutos como: la University of International Business and Economics de Beijing.