Yo no reviro, desde que sigo sus andanzas  mi punto de vista es el mismo: un hábil mentiroso milagrosamente perseverante gracias a la energía que le da la obsesión por conquistar el poder. El político pragmático para don Héctor es, para mí, el individuo que manipula...

Conforme se acercan las elecciones y se mantiene la ventaja de don Andrés Manuel en las encuestas, percibo que no pocos de sus contumaces y acérrimos detractores se vuelven tolerantes, contemporizan con él y hasta le reconocen cualidades. Muchas son las maneras de congraciarse con el posible ganador, por ejemplo, invitar a la esposa a una entrevista televisada. Don Héctor Aguilar Camín, hombre inteligente, culto y enterado, ajonjolí de todos los moles, descubre en el tabasqueño dos idiosincrasias a un tiempo, un par de personas (máscaras) en un solo individuo, ¿misterio de fe o padecimiento bipolar?: el gritón de pueblo que, disco rayado, no se cansa de agredir a los objetos de sus odios, rencores y envidias, y el político pragmático, que sabe modular sus dichos y acciones según las circunstancias. Y don Héctor se plantea, con toda razón, cuál de los dos caracteres prevalecerá si la sureña ave de tempestades llega a la Presidencia. Yo no reviro, desde que sigo sus andanzas mi punto de vista es el mismo: un hábil mentiroso milagrosamente perseverante, gracias a la energía que le da la obsesión por conquistar el poder. El político pragmático para don Héctor es, para mí, el individuo que manipula, que engaña. Saramago pone en boca de un hombre público portugués la siguiente sentencia: política es, en primer lugar, el arte de no decir la verdad. O sea que hay terrible confusión sobre lo que hay que entender por política y por político. Éste no es el moderno merolico que va de lugar en lugar embaucando a sus ignorantes pobladores, el cuento de siempre, espejitos y cuentas de vidrio a cambio de voluntades. Política chica. De ratones. Habilidad, oportunismo, seducción, pero nada más. Ninguna idea de fondo. Ninguna gran visión de futuro.

Adopto la fórmula de Jean-François Revel: la idea de política consiste en desentenderse de ver lo que ya no existe y aprender a ver lo que existe para que, llegado el caso, se actúe en consecuencia.  De donde se aplica al verdadero político lo que escribe Disraeli: “Un estadista no debe preocuparse por lo que son, o han sido, sus opiniones sobre tal o cual tema; debe solamente preguntarse qué medidas útiles, beneficiosas y realistas pueden aplicarse”.

Pero, como consigna Kertész en Dossier K: “Nosotros no hemos acordado hablar de las excrecencias patológicas de la política”.

Pablo Aveleyra

Escritor

En lontananza

Estudió la Licenciatura en Economía en el ITAM. Prolífico autor que en sus obras ha abordado temas como la economía, la sociología y las finanzas.