Les contaré un detalle de mi vida privada y no es por ser impúdica: me tuerzo los tobillos con cierta frecuencia desde niña. Sea por andar en bicicleta o patinando, por una razón estúpida como bajar las escaleras de mi casa pensando en mis amores malogrados, mis pobres tobillos están hechos para el esguince.

Resulta que en estos días ando con coja, lo que significa que no puedo salir mucho de casa, al menos no lo mucho que yo quisiera. Soy reportera, lo mío es la calle. Pero heme aquí, con una férula y la orden de no moverme.

Y en momentos como estos, la verdad es que Netflix sí es un paro. Es solaz y es chamba. ¿Saben qué hace muy bien Netflix? Hablarnos de comida. Sea la bellísima Chef’s Table que narra la vida de los chefs más finos del mundo, a Cooked, que es un show más de divulgación de la ciencia detrás de la comida, en Netflix hay shows para todo paladar.

Yo soy una gourmand denodada. Me encanta comer y me encanta explorar restaurantes y cocinas, y estoy convencida de que la buena comida no tiene que estar en Santa Fe o en Polanco, que hay tacos divinos en cada esquina, que las fondas de esta ciudad son patrimonio de la humanidad y que el vino de Baja California no le pide nada al mejor caldo francés.

Por eso me está gustando mucho Ugly Delicious, el nuevo programa de Netflix protagonizado por Dave Chang, el chef coreano-estadounidense que ya habíamos conocido en The Mind of a Chef, otro show que también puede encontrarse entre la oferta netflixera.

¿Qué es Ugly Delicious? Un viaje del qué, cómo y por qué de la comida más popular del mundo. El primer episodio está dedicado a la pizza. ¿Es la pizza napolitana la única pizza real? ¿Hay que importar el agua de Italia y el queso de búfala para hacer una pizza como los dioses mandan? ¿No puede ser igual de buena una de Domino’s?

En el programa Chang le da la voz a todas las partes involucradas (chefs, el director de una institución napolitana que resguarda la “autenticidad” de la pizza italiana, en fin) y en el camino nos enteramos de micro datos como que en Estados Unidos se consumen 137 rebanadas de pizza por segundo.

Ah, qué sabroso se ve todo. Y la premisa del programa fue lo que más me gustó: no es necesario que algo se vea bien para que sea imposiblemente delicioso. Viscoso pero sabroso, diría Simba. Es una idea que comparto absolutamente: las mejores comidas pueden venir de un changarro astroso. ¿Han probado los quesocarnes o los tacos de cochinada o los del Borrego viudo? Uf.

Además de la pizza, Dave Chang explora platillos como los tacos, la cocina criolla de Nueva Orleans, la comida casera de Estados Unidos y otros temas. El asunto es divertirse y comer. Sí, comer debe ser divertido, qué caso tiene llegar a un restaurante dónde uno se siente intimidado. Y siempre probar cosas nuevas. No todo es el Pujol ni tampoco el Vips. En medio siempre está lo más apetecible.

Entonces Ugly Delicious es una especie de desmitificación de la comida y también es una aventura por las varias culturas vibrantes que conforman el actual panorama culinario de Estados Unidos.

Chang es un tipo chistoso, más chistoso que Anthony Bourdain inclusive. Y es un borrachazo. Una vez me dijeron que si quería saber dónde ser comía mejor, siguiera al gordo. Chang es gordito, divertido y pedo. Un mesías al que seguiría a cualquier lugar.

Concepción Moreno

Columnista y Reportera

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