Muchos bancos e instituciones financieras se han concentrado en ofrecer créditos de nómina, porque son fáciles de colocar (clientes cautivos) y además suelen tener un riesgo menor para ellos. Dado que el trabajador recibe su salario ahí, el cobro puede ser automático aún en caso de atraso.

Por eso los vemos en todas partes: entramos a la banca electrónica y ahí nos sale la oferta preaprobada. Lo mismo en el cajero automático. Mandan mensajes de texto, correos electrónicos y propaganda impresa al domicilio registrado. Presionan incluso por teléfono, buscando que el cliente los contrate. Porque para ellos son muy rentables.

Así, los clientes caen. Hay muchos que los contratan porque parece dinero fácil de obtener. Pero pocos se dan cuenta o leen las condiciones financieras de esos préstamos, como la tasa de interés, las comisiones o si se pueden hacer prepagos. Vamos, en algunos casos la gente los contrata sin conocer la mensualidad que va a pagar.

He conocido casos bastante feos. Por ejemplo gente que pidió el préstamo, lo usó para irse de vacaciones y un mes después se vio en problemas importantes, porque no era la única deuda que tenía. O gente que ha usado un crédito de nómina para comprar un coche que se podría haber financiado de una forma mucho más barata y eficiente con un crédito automotriz.

Es como todo: si uno tiene necesidad de un préstamo a corto plazo, el crédito de nómina puede ser una opción, pero por lo menos uno siempre debe saber qué es lo que está contratando. Tener claro el compromiso que se está echando encima.

¿Trabajas para ti o para el banco?

Una de las características esenciales de un crédito de nómina es que el pago es automático cada vez que nos deposita nuestro patrón. Por lo cual el efecto es que el día del depósito tenemos menos dinero, porque el banco ya se descontó su parte. Eso lo autorizamos nosotros al contratarlo y nos reduce flexibilidad financiera.

De hecho, debemos entender que tener deudas es el equivalente a trabajar para alguien más. Hay varias razones para ello:

1. Los créditos no son dinero gratis, conllevan intereses y comisiones que suelen ser muy altos. Estamos pagando por tener acceso a esos recursos.

2.Aun si el costo fuera cero (por ejemplo préstamos a meses sin intereses) constituyen un compromiso que afecta nuestro flujo de efectivo, de tal manera que una parte de lo que ganamos no es para nosotros, sino para pagarle la mensualidad a quien nos prestó el dinero. Es una forma de trabajar entonces para ellos.

Hay personas que deben todo: la casa, el coche, tienen deudas con tarjetas de crédito y que a veces sacan un crédito de nómina para otras cosas. No trabajan para ellos, sino para pagarle al banco.

Nunca debemos tomar un crédito de nómina sin conocer las condiciones financieras, sin necesitarlo, sólo porque el banco nos lo ofreció de manera insistente. Suele ser muy caro, compromete nuestro flujo de efectivo y además si perdemos nuestro trabajo mantendremos esa deuda, lo cual puede ser todavía mucho peor.

[email protected]

Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com