En el mundo no existe ningún otro país que se ostente en competencia, además de México, en donde su operador principal en el sector de telecomunicaciones tenga una participación de mercado de casi dos terceras partes del total, sea esto medido por ingresos, suscripciones, usuarios o tráfico. Mucho menos a casi tres décadas de la privatización y apertura a la aspirada, pero evasiva competencia efectiva.

Este escenario de excesiva concentración genera diversas distorsiones e ineficiencias en la operación, con los consecuentes efectos nocivos de sobreprecio, subcobertura, subinversión y depredación del bienestar en sus consumidores.

A la vez que distorsiona las decisiones de política pública y regulatoria, a partir de la presión e incluso captura que puede ejercer.

En sus más recientes pronunciamientos vuelve a dejar ver la misma orientación, con información cuantitativa y cualitativa que no coincide ni con la oficialmente publicada por el IFT, ni con la propia que America Móvil (AMX) reporta a sus inversionistas y a las autoridades bursátiles alrededor del mundo.

Preponderante en ganancias

La participación de mercado Telmex/Telcel muestra una trayectoria ascendente sostenida, que lo ubica ya en niveles previos a la Declaratoria de Preponderancia.

En términos de ingresos, obtiene 61.6 de cada 100 pesos generados en el sector, al segundo trimestre del 2019, elevándose trimestralmente para aproximarse al de 64.2 pesos del 2014, año de determinación de su carácter preponderante.

Esta proporción es considerablemente mayor en el segmento móvil, al llegar a 74.1 pesos de cada 100; superior a la correspondiente al 2014, que era de 71.1 pesos.

Si bien en el segmento fijo ha reducido ligeramente su participación de mercado, el recientemente referido 35 por ciento. Lo reportado por AMX resulta en una ponderación de 54.0% en los mercados en los que tiene presencia, es decir, en telefonía y banda ancha fija.

En usuarios de telecomunicaciones o Unidades Generadoras de Ingreso (UGI), indicador por el que fue declarado agente económico preponderante, alcanza 59.7%, nivel en ascenso o reconcentración desde el 2018.

Por lo anterior, lo único que está en riesgo es una mayor y acelerada reconcentración de mercado. No así, la operación de este conglomerado que sigue ganando peso en el mercado.

Preponderante, no en inversiones

En el caso de las inversiones, el preponderante muestra ejercerlas desproporcionadamente debajo de su nivel de ganancias, conforme a las estadísticas oficiales del Instituto Federal de Telecomunicaciones.

Así, el preponderante invierte cada vez menos en términos absolutos y como proporción del total.

A pesar de concentrar 2/3 del total de ingresos generados en el sector, tan sólo invierte una proporción inferior a 1/3 del total del capital ejercido en el desarrollo de infraestructura. Ello, al no existir incentivos ni mecanismos de regulación que obliguen al preponderante a mejorar sus redes y a hacer disponibles sus servicios en lugares con escasa o nula cobertura de servicios.

Así, las cifras oficiales y propias del preponderante confirman la necesidad de aplicación efectiva y de fortalecimiento regulatorios, para revertir este proceso de reconcentración.

Por ello, no hay lugar al comentario de preponderante, sobre la base de que “él tiene otros datos”.

Ernesto Piedras

Director General de The Competitive Intelligence Unit

Inteligencia Competitiva