La industria de las telecomunicaciones se caracteriza por requerir inversiones constantes de todos los proveedores de servicios de acceso. La inversión va dirigida a distintos objetivos, entre los cuales se puede mencionar el mantenimiento de infraestructura ya desplegada que por alguna razón u otra ha sufrido una avería. Otra porción de la inversión va dirigida a expandir la cobertura geográfica de la red del proveedor de telecomunicaciones, expandiendo de esta forma el número potencial de clientes que puede alcanzar.

Sin embargo, hay dos elementos clave en la vida de cualquier proveedor de servicios de telecomunicaciones para el mercado masivo que requieren grandes montos de inversión. Primero, los lanzamientos de nuevas tecnologías que, eventualmente, al obtener economías de escala, se convierten en una competencia entre los distintos actores del mercado para ver quién es el primero en ofrecer los nuevos servicios a sus clientes. En segundo lugar se encuentra la disponibilidad de dispositivos, una red sin aparatos que puedan conectarse a la misma no sirve para nada.

Todo se hace más complejo si comenzamos a hablar del mundo inalámbrico, pues entre los costos hay que incluir las tasas pagadas por el uso de espectro radioeléctrico (proceso de asignación + monto anual) y tiempos de lanzamiento de nuevas tecnologías mucho más cortos. Cada dos o tres años hay que invertir en software para mejorar el desempeño de la red, esperar que lleguen nuevos dispositivos que puedan beneficiarse de las nuevas velocidades y comenzar a contemplar cómo el despliegue de la red que requiere una nueva tecnología estará conviviendo con aquellas que han estado operando por varios años.

Sin embargo, no toda la inversión se centra en redes o dispositivos. Para tener una idea de la importancia de invertir en el negocio móvil imaginemos un mercado con cerca de 116 millones de usuarios con una tasa de deserción de clientes de 3% mensual, donde el costo promedio de recuperación de cliente fuese de tan sólo 20 dólares (en el mundo real es muchísimo más alta), la inversión total para reconectarlos a todos supera 680 millones de dólares.

Lo anterior sirve de preámbulo para justificar el nacimiento de modelos de negocios que busquen ser más costo-eficientes en todos los sentidos. En el mundo de las telecomunicaciones inalámbricas para servicios móviles esto se hace realidad con la aparición en la última década del siglo XX de los operadores móviles virtuales (OMV). Contrario a la desinformación que frecuentemente se escucha, los OMV no fueron exitosos solamente en mercados donde los servicios prepago eran incipientes. Según cifras del regulador estadounidense FCC, en el año 2000 los servicios prepago representaban 58% de las líneas de Europa occidental con mercados como Italia exhibiendo números superiores a 80% y cuatro de cada cinco líneas activadas en estos países siendo prepago. El éxito varió con países como Bélgica, Holanda y el Reino Unido, mostrando grandes números de subscripciones móviles por medio de OMV.

Aunque no cabe duda de que el mayor y más importante OMV del planeta se ubica en Estados Unidos, donde en términos de usuarios se ubica como el quinto mayor proveedor de servicios móviles de ese país, el crecimiento de este OMV no se dio de la noche a la mañana en los Estados Unidos.

Al primer trimestre del 2018, México contaba con un total de 18 OMV, según cifras de la consultoría regiomontana Telconomia. Claro que los historiadores del sector indicarán que a nivel latinoamericano, México siempre se ha posicionado entre los líderes del sector OMV, por lo que el número no sorprende. La diferencia ahora es que existe una iniciativa para potenciar la proliferación de este modelo de negocios al reducirle los costos de despliegue, sobre todo a aquellos que no se enfocan necesariamente al mercado masivo. La pregunta que queda es: ¿se podrá aprovechar a tiempo la existencia de la red mayorista?

*José F. Otero tiene más de 20 años de experiencia en el sector de las TIC.

José F. Otero

TIC y Desarrollo

José F. Otero tiene más de 20 años de experiencia en el sector de las TIC. Esta columna es a título personal.