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Opinión

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Compartición, roaming e inversión

La compartición de infraestructura tiene como objetivo fomentar la entrada de nuevos jugadores y acelerar la expansión de los operadores ya establecidos en el mercado. Bajo este esquema se acortan los tiempos de despliegues de nuevas redes, se acelera la innovación tecnológica y se incrementa el número de ofertas a las que tienen acceso los usuarios.

Se debe destacar que en el mundo la compartición de redes en sus diferentes esquemas es práctica común y se hace mayoritariamente por medio de negociación directa de los operadores. Este tipo de acuerdo entre empresas es preferible, pues es una negociación entre dos entidades que buscan beneficiarse de esta transacción. Independientemente de la negociación directa entre operadores, la compartición de infraestructura está contemplada en la regulación de un número cada vez mayor de países, siendo Chile uno de los ejemplos en América Latina.

El paso más avanzado de la compartición de activos es la desagregación total de la red, donde los operadores están obligados a ofrecer servicios mayoristas a sus competidores. En el sector móvil (como ya se hizo en España), esto implicaría albergar operadores móviles virtuales. La tendencia apunta hacia este modelo, que es parte integral de la propuesta Europa Conectada, que busca convertir a los 28 Estados de la Unión Europea en una sola área local para servicios digitales.

Gracias a la compartición y desagregación de redes nos encontramos con un fenómeno cada vez más fuerte en mercados desarrollados. El número de redes de infraestructura no muestra la cantidad de prestadores de servicios de telecomunicaciones en el mercado. Por otra parte, se debe entender que el acceso a las redes de un operador establecido no significa un incremento inmediato en competencia en todas las localidades donde exista infraestructura (sea para servicios móviles o fijos).

Si observamos la oferta de televisión restringida satelital en el país, nos damos cuenta de que ambos operadores cubren 100% de la población. Sin embargo, la viabilidad para contratar estos servicios depende de la cercanía de un puesto de ventas. O sea, cobertura no implica comercialización o accesibilidad al servicio.

Para que la compartición tenga un impacto positivo, los competidores deben invertir para poder utilizar la red compartida y extender su presencia en el mercado. Se deben contemplar medidas que eviten que sólo se utilice la compartición para llegar a segmentos de alto poder adquisitivo y descremar el mercado , como, por ejemplo, forzar la inversión en localidades que en la actualidad cuenten con un solo operador ofreciendo servicios.

Otra variante de la compartición es el roaming nacional, además del internacional. En otras palabras, que los operadores móviles puedan utilizar la red de un competidor en las localidades donde éste no tiene cobertura. En el caso de México, esto implicaría permitir acceso a la red (a definirse entre las partes cuál tecnología) del preponderante en zonas rurales, pues todos los operadores móviles del mercado poseen infraestructura propia en los centros urbanos de alto tráfico.

Es decir, viabilizar el roaming nacional no contribuye a la congestión de tráfico en zonas densamente pobladas. Por el contrario, incrementa el tráfico en localidades donde históricamente se experimentan niveles de tráfico por debajo del promedio del operador. Este señalamiento es importante pues el roaming nacional no es gratuito, el operador que permite a otros utilizar su red recibe compensación por ello. De significar el roaming un problema de congestión de red, la movida lógica para el operador que experimenta congestión sería bloquear el acceso a su red por parte de visitantes extranjeros, ya que la remuneración recibida es ínfima (centavos de dólar por minuto de voz o MB de datos).

José F. Otero es presidente de Signals Telecom Group.

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