Un buen amigo, norteño, bromeaba con la duración del matrimonio “hasta que la muerte los separe”. “Es injusto porque esa ley se estableció cuando la esperanza de vida eran 40 años”, decía. “¡Ahora vivimos más de 75! Ya llevo 40 casado”... y se reía con resignación. Y se sigue riendo, casado.

Más allá del reclamo matrimonial, hace tiempo sabemos que nuestra población está envejeciendo. Desde la década de los setentas, los mexicanos tenemos cada vez menos hijos y la esperanza de vida es mayor, es decir, hay más adultos mayores.

El INEGI acaba de presentar un estudio por el que estima poco más de 28 millones de personas de 50 años y más en nuestro país. Dentro de los muchos datos interesantes de la Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México (ENASEM), subrayo tres: salud, dinero y amor.

Por ejemplo, encontramos que son más las mujeres de esta edad quienes viven sin pareja. Casi el doble de mujeres son solteras, separadas, viudas o divorciadas. Bien decía mi abuela que los hombres no sabemos vivir solos.

A partir de los 60 años casi la mitad de los hombres sigue trabajando, a diferencia de las mujeres, donde laboran 17 de cada 100. Claro, la encuesta nos muestra también que la mitad de las mujeres sí está trabajando, pero en su casa. Cosa que los hombres prácticamente no hacen, apenas el 2% está dedicado a los quehaceres domésticos.

Este panorama sobre las actividades en el hogar, y el menor porcentaje de mujeres que a esa edad han alcanzado la jubilación, son datos que mucho nos dicen sobre la brecha de género en este país; también, uno de los principales retos del mundo, ha dicho recientemente el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres.

Por otro lado, poco más de seis de cada diez consideran que tienen una salud regular o mala. Tremenda percepción que, entre muchas otras problemáticas, pone el acento sobre la importancia del sistema de salud, el cual, en México, tanto tiene por mejorar. Ya se sabía desde hace años, pero por si había duda, la pandemia de coronavirus nos restregó las carencias. No es crítica, es evidente.

Hipertensión, diabetes, artritis, enfermedades pulmonares y cáncer son las enfermedades más reportadas por los mismos encuestados.

Otro hallazgo de la ENASEM es que 18 de cada cien mexicanos hombres han trabajado o vivido en los Estados Unidos. Datos clave para dimensionar mejor lo que en general sabemos, es decir, la importancia de la migración hacia Estados Unidos, y los que regresan.

Platicando sobre estas ideas, una amiga me dijo: “Supongo que se pone mejor la vida después de los 50, ¿no?”. Depende de tantas cosas: como la salud de cada quien y la de sus seres queridos, la estabilidad económica, las personas con quienes convivimos. En general, nos topamos con el resultado de las decisiones que cada uno de nosotros, pero también el gobierno, tomó.

@VicenteAmador

Vicente Amador

Maestro en Comunicación

Historias que se cuentan

Consultor de Comunicación, Asuntos Públicos y Estrategia Política.