La ALDF ha de designar al personal del Sistema Local Anticorrupción (SILOCA). La lista de cargos aparece en Reforma el 18 de julio: fiscal anticorrupción, comité ciudadano, consejo técnico, contralor de la CDMX, subcontralores, contralores delegacionales, magistrados del tribunal de justicia administrativa, auditor de la CDMX y titulares de órganos internos de control. Cuelguen el número de puestos que quieran, ¿total 500?, ¿mil?, ¿más? Apetencia por empleos que repartir a cuates y apetencia del compatriota por una chamba que Dios mediante resulte hueso. Cualquiera que sea la suma, ciudadanos felices que engrosan la burocracia. Gran tenderete que sale sobrando si el jefe de Gobierno y sus secuaces inmediatos fueran honrados y cumplieran su tarea, que incluye sancionar a pillos. Y tenderete también inútil si el señor fiscal es corrupto, fenómeno cercano a nuestra triste normalidad.

Dice la estadística que los capitalinos mantenemos con nuestros impuestos a 280,000 empleados públicos, población equivalente para llenar tres estadios Azteca. Deben ser muchísimos más. Hay diferentes categorías de burócratas: desde el anteojudo trajeado y encorbatado que está para atender los casos mayores , normalmente resueltos gracias a la entrega de una feria de cuantía variable según la trascendencia del asunto, hasta la mayoría: los ocupantes de una oficina más o menos destartalada con grandes pilas de cartapacios y papeles en riguroso desorden. El gordo con playera GAP que de la boca se limpia los restos del taco de chicharrón. Juntito, la de los bucles rubio chillante que chachalaquea con la flaca, parada delante de ella. ¡Diga! El que encabeza la cola y que por fin es atendido por el malencarado bigotón pone el mismo rostro de azoro y alegría que debe haber puesto Juan Diego cuando se le apareció la Virgen. El gozo al pozo. No se puede hoy venga el miércoles, es cuando vemos a los de apellidos de la A a la H.

Hagan de cuenta que el mandamás tiene la ocurrencia de hacer eficaz el aparato burocrático. Nada contra corriente. Esfuerzo al caño: dicho aparato tiene imbricada su sobrevivencia y engrandecimiento en la generación espontánea de trámites. Un gran ejército, en buena medida improductivo. El gobierno, la más importante institución de beneficencia del país. A pesar de todo hay que hacer la lucha, aligerar la carga y empezar a buscar más calidad que cantidad.