CNN es la tercera cámara política estadounidense. Representantes, senadores y CNN. La batalla sempiterna de Trump se ubica en la única cámara que le obsesiona, CNN. Durante sus primeros dos años de gobierno tuvo el control de las otras dos y, sin embargo, no fue feliz.

En el sector multicultural de la cámara CNN se encuentran escaños ocupados por congresistas de los diarios The Washington Post, The New York Times, The Boston Globe y por supuesto, CNN, entre otros. La otra ala ideológica la conforman Fox News, Breitbar News, Infowars y Daily Stormer, entre otros medios, que, en voz de Steve Bannon, defienden la lucha populista que encabeza Trump.

Personaje sapiente de la lucha libre, Trump se faja en el ring para sostener batallas memorables contra legisladores de la bancada de CNN: Bob Woodward (The Washington Post), A.G. Sulzberger (director del diario The New York Times), Kaitlan Collins (CNN), entre muchos otros.

En la función estelar del miércoles, le tocó a Jim Acosta subir al cuadrilétero embarrado de estiércol por Trump. “Eres una persona grosera y terrible”; escupitajo verbal del presidente de Estados Unidos sobre la humanidad del legislador de los medios multiculturales. “Francamente, deberías de dejarme gobernar el país. Tú diriges CNN, y si lo hicieras bien, tu audiencia sería mucho mejor”.

Trump acude todos los días al recinto de CNN bajo la personalidad periodística de Fox News. No confía en los reportes de inteligencia que le preparan la CIA, FBI y NSA pero se lanza a los brazos confiables de Fox&Friends, su hogar que le brinda cobijo.

Poder mediático

En la esfera vital de Trump los medios son los que deben de dominar al estado; reformulación de la tesis de Ignacio Ramonet, para quien, en la mutación de poderes, el político ha quedado relegado en tercer sitio. Ubicación lejana al segundo poder, el mediático, y a años luz del poder dominador en nuestra era, el económico.

Siguiendo los pasos de Silvio Berlusconi, en cuyo pecho hizo converger a los tres poderes, Trump siente en su ser un vacío hondo: carece del poder mediático. Si Hillary Clinton se hubiera convertido en presidenta, en este momento Donald Trump estaría abriendo una red de televisión. Ésta era su intención la noche del primer martes de noviembre del 2016, pocos minutos antes de recibir los números electorales.

Pero el destino le jugó una broma densa. Ganó las elecciones. Ahora, desde la Casa Blanca, Trump propina de manera lenta un autogolpe a la tercera cámara, la de CNN. Y lo hace violentando la Primera Enmienda constitucional, la sagrada para los medios de comunicación: informar, y la vital para los ciudadanos de una nación libre: informarse.

Trump se transfigura en un personaje anodino para socavar a las instituciones, empezando por la Presidencia; no da tregua en su estrategia de comunicación y hace de Twitter su auténtico Despacho Oval. Desde ahí firma decretos, humilla a sus críticos, azuza a los racistas, amenaza a legisladores, escupe a potenciales enemigos, dispara a la Unión Europea, defeca sobre México y se postra frente a Mohammed bin Salman.

Steve Bannon, su alter ego

“La información es parte de la batalla política”, comenta Steve Bannon a la televisión alemana Deutsche Welle. Su rostro transmite a los televidentes la sensación de que está regañando a quien lo entrevista (https://www.dw.com/es/steve-bannon-critica-los-medios-de-comunicaci%C3%B3n/av-41783697). En particular, cuando menciona que los medios “son parte del partido opositor”. En efecto, así lo piensa su mal alumno, Trump.

Bannon, como Goebbels lo hizo entre 1933 y 1945 bajo el entorno del Tercer Reich, es la voz propagandística del movimiento antimultilateral y antiliberal que se mimetiza del Brexit a Washington pasando por Roma, Viena, Budapest, y aterrizando en Bruselas el próximo mayo (elecciones europarlamentarias).

Para Bannon “el populismo consiste en una revuelta en contra de las élites globalistas que han pasado a llevarse la soberanía de países individuales y el valor de la ciudadanía. Se trata de un movimiento soberanista que comenzó hace muchos años con Ross Perot y Sarah Palin, pero se manifestó luego de la crisis financiera de 2008 cuando las élites corporativas y de Wall Street se rescataron a sí mismas, tomando ventaja del sistema” (Mercurio, 28 de octubre de 2018).

En entrevista para Axel Kaiser, Bannon envía un mensaje a los millennials: “Cada vez más gente exigirá un populismo de derecha, una vez que los millennials se sumen, va a ser la fuerza política más poderosa del mundo”.

Ojo con los pasos de Bannon en Europa. En Italia está por abrir un think tank que se encargará de ofrecer servicio de catering a partidos políticos; les ofrecerá la receta que hizo triunfar a Trump en Estados Unidos.

Por lo pronto, Trump seguirá luchando por apoderarse de la tercera cámara.

@faustopretelin

Fausto Pretelin

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.