Unos 100 afectados por la liquidación de Banco Ahorro Famsa hicieron un plantón en las oficinas del IPAB en la Ciudad de México el 2 de junio pasado. Gritaron reivindicaciones en la banqueta y pasaron la noche dormidos en el suelo de la oficina o frente a la puerta de acceso. La mayoría eran adultos mayores. Exigen la devolución de sus ahorros no protegidos por el seguro del IPAB.

El mensaje en un cartel dirigido al presidente López Obrador, firmado por afectados de Acayucan, Veracruz, describe el problema y sus consecuencias: “La CNBV no vigiló al Banco Famsa y quebró. El IPAB con sus leyes nos manda al último lugar para pagarnos el excedente de nuestros ahorros. Ante esta injusticia, prefiero la muerte. Usted mismo, señor presidente, mándenos a matar. Nos robaron la dignidad y nuestro dinero. Así no se puede vivir”.

Foto: Cortesía María Esther Mayén

Dejo la voz a María Esther Mayén, de 44 años, una de las 2,440 personas cuyos ahorros han sido secuestrados por el IPAB para pagar las deudas provocadas por dueños y administradores de Banco Famsa. Mayén participó en el plantón:

“Venimos alrededor de 100 personas, de las cuales yo calculo que entre 70-80% eran personas mayores. Íbamos personas solas y personas que llevaban a su familia. Íbamos esperanzados en encontrar una respuesta. Los vecinos fueron muy solidarios, nos ofrecieron comida de las fonditas. Ninguno de nosotros esperaba pasar una noche en las oficinas del IPAB. Íbamos con el ímpetu de no devolvernos antes de encontrar una solución.

Foto: Cortesía María Esther Mayén

“Llegamos el 2 de junio. El licenciado Gabriel Ángel Limón González, secretario ejecutivo del IPAB, recibió a un grupo de cuatro ahorradores. Prometió revisar nuestra solicitud y darnos una respuesta. Nuestra petición es que nos coloquen en un orden de pago (prelación) que nos garantice recuperar nuestros ahorros.

“Vino gente de Monterrey y Tampico, de Aguascalientes, Sinaloa, Quintana Roo. Venían a todo, a morir, para recuperar su dinero. Conocí a un compañero que no tiene una pensión, de 73 años. Lo que le dieron de liquidación de su último trabajo todo lo metió a Famsa. ¿De qué va a vivir ahora? Cada uno lleva su lucha personal, pero cuando se ven los otros casos, la lucha se toma de una manera colectiva, con más solidaridad con ellos.

Foto: Cortesía María Esther Mayén

“Entre las 6 y las 7 de la tarde nos enteramos de que el señor Limón García ya no estaba en las oficinas. No vimos salir a nadie, algunos vecinos nos dijeron que les ofrecieron dinero para ayudarlo a salir por las azoteas. Pero en realidad no sabemos cómo salieron. Nosotros estábamos en el atrio del edificio y en el auditorio; nosotros pusimos las casas de campaña afuera. No vimos salir a nadie.

“Nunca había visto una respuesta tan miserable como esta: que un funcionario público huya para no dar la cara a gente honrada, trabajadora, que únicamente tuvo el error… no, no es cierto, no fue error nuestro, nosotros no hicimos quebrar al banco, nosotros no fuimos quien cometió el mal acto… Estoy sumamente impresionada, no esperaba esto”.

Foto: Cortesía María Esther Mayén

Anotaciones finales. El cierre de Banco Famsa cumplirá un año el 1 de julio de 2021. Las autoridades administrativas y judiciales han documentado malos manejos del banco: préstamos entre los accionistas que excedieron los límites de su capital por 1,812 millones de pesos, mala contabilidad e inconsistencias en sus registros financieros… La CNBV lo sabía desde marzo de 2019. Nadie está en la cárcel. Lo que hay son ancianos reclamando su dinero y durmiendo en la calle y funcionarios huyendo por los tejados.

La pesadilla de los ahorradores de Famsa puede ocurrirle a cualquier ciudadano que confíe en la banca comercial de México: la ley fue diseñada con un máximo de protección que no supera los 2.57 millones de pesos; lo que esté por encima de ese monto se encuentra en el aire. ¿Cuánto tiene usted en su cuenta de ahorros del banco?

José Soto Galindo

Editor de El Economista en línea

Economicón

Periodista. Desde 2010 edita la versión digital de El Economista en la Ciudad de México. Maestro en Transparencia y Protección de Datos Personales por la Universidad de Guadalajara. Tiene especialización en derecho de las telecomunicaciones y las tecnologías de la información. Su blog personal es Economicón.

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