Es sorprendente la diversidad de temas que en el último mes y medio han inyectado inestabilidad a los mercados, en especial a las bolsas. Si bien hay algunas inquietudes fundamentales derivadas de la evolución de la economía, en semanas recientes muchos de los factores de riesgo tienen un mismo origen: la cuenta de Twitter del presidente Trump

En enero fue la posibilidad de un alza de tasas veloz, tanto por parte de la Fed como en la curva de largo plazo, la que asustó a los inversionistas.

Luego, ha sido la postura proteccionista del gobierno norteamericano; después los escándalos relacionados con Facebook y el uso de información no permitida, así como las amenazas sobre Amazon por parte del presidente; por último, la mencionada guerra comercial con China y por último las amenazas de misiles en contra del régimen de Siria, lo que volvió a mover con fuerza a los principales índices.

Súmele a estos factores las noticias, ahora benignas, relacionadas con Corea del Norte; o las malignas relacionadas con la renovada intensidad del conflicto son Siria; más los escándalos de espionaje y la confrontación poco a poco más abierta con el régimen ruso.

Muchos de estos problemas tienen su propia historia, pero una buena parte de ellos también comparten el origen en las acciones del gobierno estadounidense. Esperar un cambio en el corto plazo luce poco sensato.

El presidente Trump seguirá en marcha con su plan y los movimientos abruptos en los mercados provocados por tuits o por noticias desfavorables seguirán presentes. El hecho es que nos enfrentamos a mercados que son mucho más inestables que en el pasado reciente.

Ya en el primer trimestre del año los inversionistas recibieron estados de cuenta en el que el único segmento con ganancias se debió a sus posiciones líquidas o en efectivo.

Tanto los bonos como los mercados de capital sufren ante las dudas sobre un ambiente de riesgo que pueda truncar la marcha de las cosas.

Las variaciones son muy rudas; por ejemplo, la semana pasada observamos un viernes desastroso, pero para el lunes volvimos a encontrar un renovado optimismo que se disipó rápidamente.

En México también hay efectos muy directos de la volatilidad de la postura del gobierno norteamericano.

Hace unos días se difundió la percepción de proximidad sobre un acuerdo resuelto en las negociaciones sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), este mismo lunes se desmintió. Las variaciones en el tipo de cambio peso–dólar constatan que así es.

Por el momento, las cotizaciones no parecen descontar del todo la elevada probabilidad que hay de un triunfo de Morena y Andrés Manuel López Obrador.

A pesar de que el mismo candidato ha intentado tranquilizar a los inversionistas, es muy posible que conforme avancen las semanas el nerviosismo se haga más presente en la cotización spot del tipo de cambio peso–dólar.

Y no descartamos que haya comentarios al respecto por parte de impulsivo señor Trump. El ambiente en los mercados de México parece estable pero no hay que olvidar que la última palabra la tendría la misma estabilidad cambiaria y en mayo y junio la historia tal vez sea distinta.

Resumiendo, en el terreno fundamental hay pocos cambios: la economía continúa creciendo a un mejor ritmo que el año pasado, y las tasas se han estabilizado. Sin embargo, hay más incertidumbre provocada por no saber el alcance de las iniciativas de las autoridades; en especial en Estados Unidos. Por lo pronto, dudamos que la consistencia regrese.

Los mercados, en especial las bolsas, seguirán bailando al ritmo que determine el tono de los tuits del presidente Trump. Espere más vaivenes.

*Rodolfo Campuzano Meza es director de Estrategia y Gestión de Portafolios de INVEX. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo:

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