Son ya 18 años los que han transcurrido del siglo XXI en los cuales se ha vivido una revolución tecnológica con un impacto en todos los aspectos de la vida, como comunicaciones, salud, entretenimiento, información, redes sociales, medio ambiente y transporte; éste último, incorporando buena parte de los anteriores, con grandes desarrollos en sistemas de comunicación tanto para transmitir lo que sucede con el vehículo, como para hacer más eficiente la interacción y seguridad de los pasajeros así como de las personas que transitan por las calles.

También ha evolucionado el concepto del auto, siendo cada vez más amigable con el medio ambiente, con plataformas híbridas o eléctricas, y más recientemente, incursionando en la autonomía de conducción, con más sistemas y sensores automáticos que permiten al vehículo manejarse sin asistencia del conductor. Es posible anticipar que, en pocos años, estos autos representarán un alto porcentaje de la producción mundial y sea cada día más común verlos circulando.

Al igual que cambia el mundo automotriz lo hacen también las diferentes alternativas al decidir hacerse de autos nuevos con los avances tecnológicos disponibles.

Para la mayoría de las personas que están interesadas en adquirir un auto nuevo, representa un esfuerzo importante el precio, por lo que se tienen que considerar seriamente los diferentes esquemas de financiamiento disponibles.

El arrendamiento de un auto es una alternativa común en muchos países, pero todavía poco considerada por los mexicanos para adquirir un auto nuevo, quizás por desconocimiento del producto, tal vez por la falta de promoción de esta opción, o probablemente por un arraigo cultural al concepto de propiedad.

Existen los planes de financiamiento tradicionales, en los cuales se realiza un primer desembolso por un porcentaje del precio del auto elegido (enganche) y se fijan mensualidades por un plazo determinado, el cual tendrá asociada una tasa de interés sobre el saldo insoluto, así como diversos seguros que puedan aplicar; actualmente es la opción más socorrida.

En la opción de arrendamiento, el desembolso inicial suele ser el equivalente al pago de la primera mensualidad, más gastos de apertura de crédito y los seguros que correspondan. Posteriormente se fija un plazo forzoso durante el cual se pagará una mensualidad fija, y, al término, se puede escoger quedarse con el auto pagando un valor residual, o devolverlo y adquirir otro.

Adicional al beneficio de no tener que descapitalizarse con un enganche importante, otra ventaja interesante es la posibilidad de hacer deducible una parte del pago mensual bajo algunos criterios fiscales (ver Ley del ISR 2018, capítulo 28, fracción XIII).

Nuevamente, uno de los beneficios más sensibles para las personas físicas es sin duda el menor desembolso inicial, lo cual permitirá hacer una mejor distribución del ingreso familiar y destinar los recursos disponibles sin perjuicio del ahorro o los compromisos diarios necesarios en el hogar.

Los automóviles seguirán siendo uno de los medios de transporte más utilizados en los próximos años, pero hasta cierto punto con un concepto diferente al que hoy se conoce, al menos con respecto a la necesidad de contar con uno en todo momento; mientras tanto, vale la pena explorar diferentes opciones para adquirirlo.

En la medida en que se sepan administrar los recursos destinados a la compra de un auto, sin desembolsar una cantidad mayor por el enganche del mismo, se encontrarán ahorros y una manera útil y efectiva es, si se quiere conseguir un vehículo en un plazo determinado , ahorrar en un fondo de inversión de acuerdo al plazo en que se quiera comprar, tomando en cuenta el horizonte de inversión, el perfil del inversionista y siempre asegurándose de contar con la asesoría de un especialista en inversiones.

El autor es VP Institutional & Corporates Sales en BBVA Bancomer Asset Management.

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