Comentamos en este espacio varios aspectos que hacen referencia a la situación actual de la agricultura orgánica a nivel internacional. En esta ocasión, presentaremos algunos elementos sobre dicho sector en nuestro país

En México, la producción nacional de alimentos orgánicos ha ido creciendo año con año. De acuerdo con información del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) de la Sagarpa, en el 2008 se tenía un registro de 32 alimentos orgánicos que se producían basándose en estos métodos.

Para el 2017, se reportaron un total de 83, los cuales generaron un valor de mercado de 6,240.7 millones de pesos. Esta cifra creció en 42.6% con relación a lo reportado en 2016.

Los principales productos orgánicos en México son el aguacate Hass, plátano, frambuesa, café cereza, zarzamora, tomate rojo (jitomate), lechuga, fresa y mango.

Destaca el caso del aguacate Hass, el cual aportó 49.7% de total del valor de la producción orgánica del 2017 con un total de 3,103.3 millones de pesos. Este producto tuvo un incremento de 41.4% con respecto al año previo.

Estas tasas crecientes se han logrado debido a que, en México, la superficie destinada para la siembra de alimentos orgánicos ha crecido considerablemente en los últimos 10 años.

Así, entre el 2008 y el 2017, ésta aumentó a una tasa promedio anual de 14.2 por ciento. Para el 2017, Sagarpa reportó que hay un total de 47,839 hectáreas cultivadas orgánicamente. Esta variable mostró un crecimiento anual de 20.1% con relación al 2016.

El 69.4% de esta superficie se concentra en café cereza, aguacate Hass, mango haden y plátano enano gigante. Nuevamente, destaca el caso del aguacate Hass, ya que del 2016 al 2017 aumentó la superficie destinada para el producto orgánico en 32.8 por ciento.

En relación con los rendimientos obtenidos, la producción orgánica de alimentos ha demostrado que se pueden obtener mejores resultados. Como ejemplo está el tomate rojo (jitomate) saladette. En el 2017, la hortaliza tuvo un rendimiento de 36 toneladas por hectárea en producción tradicional. En cambio, el producto orgánico y el de invernadero registraron rendimientos mayores, los cuales fueron de 52 y 220 toneladas por hectárea, respectivamente.

En conclusión, producir alimentos a través de la agricultura orgánica no es un proceso sencillo. Implica obtener apoyo técnico, aumentos en los costos de producción, entre otros factores.

No obstante, con su práctica se está cuidando el medio ambiente al eliminar la utilización de plaguicidas y, además, se obtienen mayores ingresos para los productores.

En FIRA se impulsa este tipo de prácticas agrícolas, amigables con el medio ambiente que impulsan la productividad de los cultivos; éstas se pueden conocer en uno de los CDT de la institución, el de Villadiego en el estado de Guanajuato, para conocer cómo se implementa la labranza de conservación o labranza cero, conoce la ubicación a través de la www.fira.gob.mx.

*José Cuevas Valdez es especialista de la Subdirección de Investigación Económica de FIRA. “La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA”.

jcuevas@fira.gob.mx