La Bolsa de Nueva York cerró el jueves en orden disperso después de un día claramente en números rojos, dividido entre el miedo a la variante Delta y mejores indicadores en Estados Unidos.

Según los resultados finales, el índice Dow Jones perdió 0.18% a 34,751.32 puntos. El NASDAQ Compuesto, de fuerte coloración tecnológica, subió 0.13% hasta los 15,181.92 unidades y el índice ampliado S&P 500 cayó 0.15% a 4,473.75 enteros.

Esta trayectoria en territorio negativo de los principales índices continuó durante la mayor parte de la sesión, a pesar de unas ventas minoristas mejores a las esperadas en agosto en Estados Unidos, que aumentaron 0.7 porciento.

Otro resultado positivo fue el de la actividad manufacturera en la zona altamente industrializada de Filadelfia, que se aceleró en septiembre, para sorpresa de los analistas.

En cuanto a las solicitudes semanales de seguros por desempleo, comenzaron a aumentar nuevamente a principios de septiembre, pero se debe principalmente a que se pusieron al día con los registros no cumplidos a fines de agosto debido al huracán Ida.

Crudo estable

El petróleo se estabilizó tras tocar un máximo de varias semanas el día anterior, debido a menores temores sobre la producción en el Golfo de Estados Unidos como consecuencia del paso del huracán Nicholas.

El Brent ganó 9 centavos, o 0.28%, a 75.67 dólares el barril tras llegar el miércoles a los 76.13 dólares, un máximo desde el 30 de julio.

El West Texas Intermediate (WTI) cerró sin cambios en 72.61 dólares tras llegar el miércoles a un techo desde el 2 de agosto.

La mezcla mexicana de exportación no cotizó ayer debido al feriado del Día de la Independencia en México.

Los inventarios de crudo de Estados Unidos se redujeron en 6.4 millones de barriles la semana pasada, frente al pronóstico de una caída de 3.5 millones de barriles.

El Brent del mar del Norte ha repuntado 45% en lo que va del 2021, respaldado por los recortes de suministro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados (OPEP+), además de cierta recuperación tras el colapso de la demanda relacionado con la pandemia.

Las petroleras estadounidenses que operan en el Golfo de México han podido restablecer el servicio de oleoductos y electricidad tras el paso del huracán Nicholas por Texas a principios de esta semana, lo que les ha permitido centrarse en reparar los daños causados semanas antes por el huracán Ida.