La tecnología blockchain en la que se basan todas las criptodivisas (bitcoin, ethereum y dogecoin, entre otras) se ha expandido a varias áreas de la vida humana. Su característica más importante, la seguridad, ha dado a los emprendedores la posibilidad de autentificar creaciones que hoy se llaman NFT.

Los NFT, una sigla de Token No Fungible (Non Fungible Token), se han convertido en el formato más novedoso para resguardar y autentificar las piezas de arte. Algunas ya se han vendido por varios millones de dólares. Pero quizá es en los videojuegos donde su formato tiene el mayor potencial de negocio.

En la ciudad de Cabanatuan, Filipinas, los NFT son ahora cotidianos para las personas de todas las edades, que llegan a ellos por medio de videojuegos como Axie Infinity, que está clasificado como un Play to Earn (juega para ganar). Este juego de estrategia es hoy un salvavidas para muchas familias pobres.

La mecánica de Axie Infinity se basa en otras creaciones de grandes compañías. Hay que adquirir mascotas virtuales con dinero real, ellas darán al usuario la oportunidad de pelear contra otros jugadores para conseguir diversos objetos virtuales. Los extraños animales se pueden intercambiar entre jugadores.

Sin duda esta idea basada en franquicias como Pokémon no es lo más importante. Lo que vale realmente es que cada mascota digital es un token único e irrepetible, al igual que los objetos que se adquieren por jugar y ganar. Los usuarios los venden por criptomonedas y éstas las cambian por dinero fiat.

En el contexto de la pandemia de Covid-19, los pobladores de Cabanatuan han hecho del videojuego una de sus principales actividades económicas. Al dedicar varias horas del día pueden obtener 400 dólares al mes (casi 8,000 pesos), que superan los salarios mínimos de Filipinas, México y diversos países.

El documental Play-to-Earn NFT Gaming in the Philippines, recién estrenado, expone la historia de la comunidad rural que respondió de esta manera al creciente desempleo por la pandemia. Madres, adultos mayores, trabajadores del transporte y estudiantes, todos ellos juegan para ganarse la vida.

Uno de los jugadores filipinos que entrevistados es Lolo Silverio, de 75 años, quien dice que Axie Infinity fue su único entretenimiento durante uno de los bloqueos más largos del mundo. Lolo asegura que juega Axie hasta 100 veces por día y usa el dinero ganado para pagar medicamentos que necesita.

Otro caso llamativo es el de tres jóvenes que iniciaron un negocio de renta de criaturas de Axie, con el cual permiten a otros generar ingresos por jugar sin tener que adquirir a estos personajes. Además, las personas que no tienen equipos de cómputo acuden a cibercafés. Todo eso favorece a la comunidad.

Dos grandes capitalistas de riesgo, Mark Cuban, y Anil Lulla, tienen participación en este documental. El primero es un multimillonario e inversionista de Shark Tank, quien destaca el crecimiento de los NFT; el segundo, director de Delphi Digital, dice que Axies es una red social y otros negocios más a la vez.

De acuerdo con el sitio especializado blockchaingamer.biz, se han invertido 452 millones de dólares en juegos NFT en 2021, frente a un total de 71 millones de dólares en 2020. Las ventas globales de este mercado, entre arte, coleccionables y juegos superó un monto de 2 billones de dólares en el 1T de 2021.

Muchos creen que esto [jugar un videojuego para ganar dinero] es muy bueno para ser verdad”, dice uno de los usuarios filipinos entrevistados en este corto documental de 18 minutos inspirado en un artículo de Coindesk.

jose.rivera@eleconomista.mx