El alarde mediático en torno del extraordinario arranque que ha tenido la Bolsa Mexicana de Valores en este incipiente 2013 ha comenzado a generar una expectativa económica tal vez sobrevaluada respecto de lo que verdaderamente podría estar ocurriendo en el entorno.

Si bien es cierto que este inicio y el resultado de los indicadores macroeconómicos para el nuevo gobierno mexicano indican una estabilidad, cabe destacar que, al menos en lo que se refiere al desempeño bursátil, el comienzo de los dos últimos sexenios también marcaron extraordinarios resultados en los dos meses siguientes a la toma de protesta del respectivo Presidente mexicano, incluso en enero del 2001 ha sido el periodo con mayor rendimiento en los últimos meses.

La euforia vino a menos en los dos últimos días del pasado mes, resultado de la publicación del comportamiento de la economía de América del Norte, y aunque presumiblemente positiva la evolución de la bolsa en México, tampoco se puede cantar victoria. La correlación entre las dos economías es más fuerte de lo que los mercados bursátiles reflejan; hoy, como buena economía emergente, el país se ha convertido en un paraíso para los inversionistas extranjeros con rendimientos superiores a los del resto de las economías similares en el mundo.

¿Hay todo un sustento detrás de este avance? Lo más delgado en este tenor por donde puede romperse el hilo, y digno de ser revisado por parte de las autoridades en materia económica en México, se haya en el mundo monopolístico que reina el sector empresarial mexicano. La industria financiera, de telecomunicaciones y de alimentos, por mencionar algunas, siguen ampliamente dominadas por un grupo demasiado privilegiado, dando como resultado que la apuesta bursátil más allá de una consecuencia del buen comportamiento de la economía nacional, tiene que ver con las particularidades de dichas concentraciones.

Por otro lado, el conjunto de reformas pendientes por parte de las autoridades federales ha comenzado a calentar el ambiente político, si éstas no llegan a buen término y se conjugan con algún deterioro en los indicadores macroeconómicos para el primer trimestre del 2013, el impacto en los mercados puede desalentar y terminar enfriando el sector bursátil en el país.

Hace casi 18 años, cuando el primer mundo se comenzaba a respirar en el ambiente, se conjugaron extraordinarios resultados en todos los indicadores disponibles, en la realidad se estaban estirando al límite para que todo condujera a México en ese rumbo; acabó por reventar. En espera de que este prometedor inicio diste de aquellos momentos, vale la pena tomar las debidas precauciones.?

*El Mtro. Ricardo Gutiérrez es profesor del Tecnológico de Monterrey Campus Toluca. ricardo.gtz@itesm.mx