El pasado 23 de enero, el peso argentino cayó 11% contra el dólar de Estados Unidos, quedando la paridad oficial en 8 pesos por dólar mientras la tasa de 13 pesos por dólar rige aún en el mercado libre (el dólar blue). La devaluación está asociada a una pérdida de credibilidad en la moneda nacional que puede originarse en tres factores individuales o en su mezcla: las condiciones macro de la actual coyuntura, la evolución sectorial subyacente que el peronismo kirchnerista ha profundizado y las alternativas poco halagüeñas que el futuro pareciera deparar a la economía argentina.

LA ARGENTINA COYUNTURAL

Lo más claro de todo, porque es el día a día de los agentes en los diversos mercados, es que la política macroeconómica hasta ahora practicada está llegando a su límite;? esto es, una combinación de fiscalidad expansiva sostenida por la política monetario-cambiaria tanto por el lado de la emisión (de dinero) como por el lado del suministro (de dólares de las reservas internacionales).

La tensión que esto implica para el mercado monetario y sus consecuentes tensiones inflacionarias (de casi 28% en el 2013) y para el cambiario la pérdida de dólares de las reservas y el alza de la paridad rebasa la tesis oficialista ?de que estamos ante eventos marginales .

Si bien el crecimiento trimestral de la producción entre el 2010 y 2011 mayor a 4% podría albergar un optimismo ingenuo o uno interesado, el horno argentino guarda historias frescas que no están para bollos: luego del colapso del 2001 originado por el incumplimiento del pago de deuda pública por 95,000 millones de dólares ; de ?diversos litigios ya perdidos o en curso en tribunales internacionales por millones de dólares, así como la caída casi continua de más de 40% en reservas internacionales entre enero del 2011 y enero del 2014, la coyuntura argentina es decididamente aciaga.

Es precisamente la caída de reservas la que hace temer un nuevo default de deuda externa y la que explica las numerosas restricciones que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner está imponiendo para la adquisición de divisas, incluso para las compras por Internet. Pero el desorden monetario no le va a la zaga: se han observado oscilaciones muy agudas de variables nominales clave, como el dinero de alta potencia o los agregados M1 y M3, con tasas de crecimiento que cayeron entre 30 y 40 puntos del 2007 a la primavera del 2009; o que subieron en igual magnitud de esa fecha a enero del 2010. Con todo y los controles de precios, el impacto de dicha inestabilidad monetaria todavía está por venir.

LA ARGENTINA ESTRUCTURAL

Pero existe otro conjunto de fenómenos que también está en marcha en el precario capitalismo argentino. Pueden considerarse tales fenómenos como estructurales en la medida en que su modificación, cuando se busca, requiere de períodos de tiempo mayores a los de las políticas macro. El sector externo argentino, por ejemplo, prácticamente no ha modificado el porcentaje de exportaciones manufactureras sobre el total de exportaciones y sigue dominado en más de 50% por bienes primarios, teniendo como ?socios más relevantes a Brasil y a la Unión Europea, mientras Estados Unidos y Chile sólo caen. El tono negativo lo añade el hecho de que ese proceso se despliega en una economía que se cierra significativamente.

A su vez, el peso relativo del sector público, en cuanto fenómeno estructural, va en dirección opuesta al sector externo: mientras la economía se cierra ante el mundo, el estado argentino va llenando todos los resquicios de actividad económica posibles. La tradición liberal, desde los economistas clásicos y hasta nuestros días, tiene una lectura tremendamente crítica acerca del éxito esperado del intervencionismo estatal creciente en sociedades capitalistas. Y esta evolución no es casual, sino que el peronismo kirchnerista ha elegido un camino muy específico.

Los datos son rudos. Entre el año precrisis del 2006 y el poscrisis del 2012 ,el tamaño del gobierno subió más de 15 puntos en la economía argentina, hasta casi llegar a la mitad de toda la producción anual de bienes y servicios. El contraste es mayor si atendemos dos puntos de partida previos: el promedio del período precrisis 2000-2006 era de 31.9 y el promedio de los años noventa era de 28.7 por ciento. Si excluyésemos casos como el chino o el cubano, quizá sería difícil encontrar en otras partes del mundo una definición de política pública más enfática y más difícilmente reversible que la argentina.

LA ARGENTINA FUTURA

Al margen de los dicterios peronistas hacia el control cambiario o hacia más Estado, la economía viva opera con restricciones. De un modo u otro, la brecha cambiaria tiene que cerrarse. El gobierno puede ajustar precios o puede ajustar cantidades. Todo depende… La devaluación de enero 23 dejó al peso en el área inferior a su nivel de equilibrio; es decir, sólo se redujo la magnitud de su sobrevaluación, pero el problema persiste. Si admite una nueva devaluación tendrá que admitir la inflación concomitante, la mayor desinversión real resultante y la menor recaudación del gobierno, lo que favorece tímidamente sus exportaciones y debilita su posición deudora neta internacional presente y futura.

Si quiere llevar a cabo un ajuste de cantidades esto es, una inyección masiva de dólares para desplazar la curva de oferta hacia el sureste y mantener la cuestionada paridad (véase gráfico) tendrá que obtener esos dólares del exterior. Y el exterior tiene las siguientes dos complicaciones: por un lado, la colocación de bonos es ya casi imposible y sólo se ha mantenido con pago de rendimientos extraordinariamente altos (mayores a 12%, sólo detrás de Venezuela, otro paria en los mercados de deuda pública). Por otro, la ayuda de entidades como el Club de París o el Fondo Monetario Internacional (FMI) sería la última instancia: la deuda argentina con el Club de París oscila los 10,000 millones de dólares y la reunión del pasado mes de enero con esos acreedores no arrojó saldos muy positivos.

De modo que, a menos que consiga recursos de FMI (o quizá del gobierno de Estados Unidos o del chino), el ajuste por el lado de las cantidades para estabilizar el precio actual del dólar no se ve a la vuelta de la esquina. Esto implica que las probabilidades de un ajuste por el lado del precio son mayores: asumir el valor del dólar blue y emprender un viraje de políticas macroeconómicas que restauren el balance fiscal y la estabilidad monetaria, con lo cual bajaría la presión del mercado de divisas este 2014. Parece simple, pero ganar tiempo para acumular los recursos que habrán de pagarse al extranjero en el 2015 es cosa vital para Cristina Fernández.

Otro aspecto: no tocar los precios y las cantidades el no-ajuste consistiría en tratar de aguantar este desequilibrio hasta el cambio de gobierno y hacer que los nuevos ocupantes de la Casa Rosada paguen los platos rotos del populismo kirchnerista, convirtiéndose en los malos de la película económica por venir. Esta solución tampoco es descartable en un país donde los políticos acostumbran gastar a manos llenas, casi siempre sin contrapartida, a fin de ganar el aplauso fácil.

* El autor es profesor del posgrado de Economía de la UNAM y coordinador del Seminario de Credibilidad Macroeconómica, FE-UNAM

La Argentina estructural

Argentina: sector externo y sector público, 2006-2012

Rubro 2006 2009 2012
Desempeño de las exportaciones manufactureras (como % de las exportaciones totales) 30.7 30.6 31.4
Coeficiente de apertura real1 (como % del PIB) 44 37.4 37.1
Peso relativo del sector público2 (como % del PIB) 33.4 42.8 49.1

1/ Definido como la suma de exportaciones e importaciones de bienes y servicios como porcentaje del PIB. 2/ Medido como el cociente de la suma de los ingresos totales y donaciones y el gasto total y préstamo neto entre el PIB.

FUENTE: Elaboración propia con datos del Banco Mundial (2013), CEPAL (2014) y OMC (2006, 2009 y 2012).