Este jueves, el juez quinto de Distrito de Baja California fallará a favor del plan concursal de la inmobiliaria Urbi.

De acuerdo con directivos de la empresa, con esta resolución se levantará el proceso de concurso mercantil que inició la viviendera en el 2013.

El siguiente paso será la inyección de capital por 1,600 millones de pesos, con lo que podrá regresar a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

En Urbi detallaron que termina la segunda prórroga, pero ya se cuenta con el respaldo de 64% de los acreedores. Entre los planes para los siguientes 12 meses está construir 4,500 casas. Queremos recobrar la confianza de los clientes y generar flujo de efectivo , afirmaron en la empresa.

Urbi tiene una plantilla de 580 empleados; mientras que al cierre del 2012, la cifra llegó a 1,800.

Mencionaron que la compañía saldrá del concurso mercantil más compacta y flexible, lo que le permitirá enfrentar la creciente competencia en el sector de vivienda.

Un documento de la constructora deja ver que se acordó con los acreedores que recibirán 97.5% del capital de Urbi reorganizado, pero la tenencia podrá diluirse ante la nueva aportación de recursos, por lo que el porcentaje que quedaría en sus manos podría estar entre 34.7 y 22.77 por ciento.

Los accionistas actuales, que encabeza la familia Pérez Román, conservarán 2.5% del capital. En el informe se detalló que el consejo de administración de la empresa se integrará por entre 7 y 9 consejeros, de éstos tres tendrán que ser independientes.

También se ratificará a los accionistas fundadores, Cuauhtémoc Pérez Román y Netzahualcóyotl Pérez Román, en posiciones senior de gerencia; sin embargo, los nuevos tenedores designarán al director financiero.

La deuda total no garantizada y reconocida por Urbi y sus subsidiarias asciende a 51,957 millones de pesos.

Hace unos meses, tanto accionistas como acreedores acordaron una estrategia de negocios para el periodo 2015-2020, que se basa en cuatro líneas de acción: la adecuación de los productos y servicios de la empresa a la realidad actual del mercado; el fortalecimiento de las capacidades operativas de la organización y un programa de reestructura financiera viable.

romina.roman@eleconomista.mx