Todo esto ha causado incertidumbre y volatilidad en los mercados financieros internacionales y ha sembrado nuevas dudas con respecto a la verdadera capacidad de crecimiento de la economía mundial.

Para nuestro país es particularmente importante lo que suceda en el actual ambiente político de Estados Unidos, donde se llevarán a cabo las convenciones de los partidos Demócrata y Republicano, en las que se abanderará a sus respectivos candidatos con miras a las elecciones presidenciales de noviembre.

Por otro lado, ha iniciado ya la temporada de reportes y habrá que estar atentos a los resultados de las empresas que, sin lugar a dudas, han tenido que desempeñar sus operaciones en un entorno de desaceleración en la actividad productiva del país y por un impacto, que en algunos casos puede ser relevante, de la depreciación del tipo de cambio.

El diagnóstico del Banco de México en las minutas correspondientes a su última reunión de política monetaria en la que se decidió incrementar la tasa de interés de referencia en 50 pb apunta en la misma dirección. En este documento se destaca que la economía global se ha mantenido débil por un menor crecimiento de las economías avanzadas y una estabilización en niveles bajos de las economías emergentes.

En el caso de Estados Unidos, se destaca que el PIB registró signos de recuperación durante el segundo trimestre del año gracias al fortalecimiento del consumo privado, que a su vez se sustentó en el sólido avance del ingreso personal disponible, a los elevados niveles de confianza de los consumidores y al aumento en la riqueza de los hogares.

A pesar del buen desempeño de la economía doméstica, las exportaciones de nuestro principal socio comercial se han desacelerado como resultado del magro desempeño de la demanda externa y la apreciación del dólar.

De igual forma, y para la mala fortuna de México, la producción industrial en Estados Unidos continúo contrayéndose durante el segundo trimestre del año por la debilidad del sector manufacturero, destacando principalmente la del sector automotriz y la del de maquinaria y equipo.

Hay que recordar que nuestro país se encuentra más relacionado con el sector industrial de EU que con el PIB en general, de manera tal que esta marcada debilidad se ve reflejada igualmente en un desempeño poco alentador de las exportaciones mexicanas.

En el caso de las economías emergentes, la tendencia de desaceleración se ha estabilizado y en los casos más dramáticos de contracción económica la crisis se ha matizado, por lo que el bloque de economías emergentes ha dejado de deteriorarse, aunque a su interior aún se pueden encontrar divergencias significativas, al tiempo que prevalecen dudas sobre su evolución en el corto y mediano plazos.

En el caso de las materias primas, el común denominador ha sido la volatilidad. Por un lado, los precios de petróleo registraron una tendencia al alza al inicio del segundo trimestre, debido a la disminución en la producción como resultado de una menor extracción por parte de países como Canadá y Nigeria; por otro, una recuperación en la demanda internacional. Desafortunadamente, después de los resultados del referéndum en Reino Unido, nuevamente se registró una tendencia de baja ante el impacto que este hecho pudiera tener sobre la actividad económica mundial.

En este contexto, los miembros de la Junta de Gobierno pusieron especial atención en las consecuencias negativas que tendrá el Brexit sobre el comercio y el crecimiento globales y su impacto sobre la confianza de los negocios y consumidores, así como en la volatilidad de los mercados financieros internacionales.

De hecho, uno de los miembros de la Junta indicó que la incertidumbre surgida después del referéndum y su repercusión económica y política a nivel global podrían durar incluso varios años. Adicionalmente, la incertidumbre podría hacer surgir un sentimiento proteccionista, causando el deterioro en los términos de intercambio comercial con consecuencia negativas sobre el crecimiento del mundo.

De esta forma, la conclusión es que el balance de riesgos para el crecimiento se ha deteriorado. Pero esta visión no es privativa de los miembros de la Junta de Gobierno de Banco de México. Recientemente el FMI ajustó a la baja sus pronósticos de crecimiento para el mundo debido precisamente al Brexit y, aunque el ajuste fue relativamente bajo, en el caso de Reino Unido sí se puede observar un ajuste de mayor consideración.

De acuerdo con las últimas estimaciones del Organismo Financiero Internacional, el PIB de Gran Bretaña pasó de 1.9 a 1.7% en el 2016 y de 2.2 a 1.3% en el 2017, lo que tendrá una repercusión sobre el crecimiento en el conjunto de países que conforman la eurozona. El FMI destaca que a raíz del Brexit, la incertidumbre económica y política se ha incrementado y ha aumentado la probabilidad de que el impacto en general sea más negativo.

Por ello, el mundo enfrentará retos de gran magnitud que van a implicar una acción decidida por parte de los bancos centrales. Los institutos centrales de los países avanzados continuarán instrumentado políticas acomodaticias y, en algunos casos, altamente expansivas como el caso del Banco Central Europeo, con el fin de paliar la caída prevista de la actividad económica; mientras que en el caso de los bancos centrales de países emergentes, seguramente veremos estrategias más restrictivas para hacer frente a la volatilidad de los flujos financieros y su impacto sobre sus monedas.

*Manuel Guzmán Moreno es director de Asset Management en Monex Grupo Financiero.

mguzmanm@monex.com.mx