Sin lugar a dudas, uno de los cambios más significativos y que, a la postre, ha demostrado ser una eficiente válvula de despresurización, fue la adopción de un esquema cambiario de libre flotación.

En los años posteriores a 1994, se fueron reforzando indicadores claves, como la inflación, las tasas de interés y el nivel de las reservas internacionales, elementos que en su conjunto permitieron que nuestro país pudiera transitar por la crisis económica del 2008 sin mayores sobresaltos, lo que convirtió a México en una de las pocas economías estables y con capacidad de crecimiento.

Más aun, lo sólidos fundamentos macroeconómicos dieron lugar a que los principales organismos financieros internacionales otorgaran su aval a las políticas instrumentadas para hacer frente a la crisis económica global más profunda después de la Gran Depresión de 1929.

Así, por ejemplo, en el primer trimestre del 2009, la Reserva Federal de Estados Unidos concedió a México una línea de swaps por 30,000 millones de dólares y, poco más adelante, el 17 de abril de ese mismo año, el Fondo Monetario Internacional extendió un préstamo a nuestro país por 47,000 millones.

En relación con el primer evento, vale la pena recordar que el 30 de febrero del 2009, el Instituto Central anunció que la vigencia del mecanismo de intercambio de divisas (la línea swap), que inicialmente vencía el 30 de abril de ese año, se extendía hasta el 30 de octubre del 2009, lo que contribuyó en ese momento a que se fortaleciera la cotización del peso frente al dólar.

Es importante destacar que la línea swap no tenía un impacto directo sobre el tipo de cambio, ya que no era susceptible de utilizarse para intervenir el mercado cambiario, como las reservas internacionales, y su uso se limitaba a enfrentar posibles contingencias en los mercados globales, que pudieran afectar la capacidad de los agentes económicos de acceder a financiamiento en dólares.

Un evento interesante a destacar es que el 3 de abril del 2009, Banco de México anunció que dicho mecanismo de intercambio de divisas se activaría el 21 de abril, por un monto de 4,000 millones de dólares, a un plazo de 264 días y a una tasa mínima que resultaría de sumarle a la overnight index swap 50 puntos base.

En la primera subasta de créditos se demandaron y colocaron 3,200 millones de dólares, a una tasa ponderada mínima de 0% y máxima de 0.75%, con una participación de 10 postores, con 20 posturas. El hecho de que no se demandaran los 4,000 millones fue interpretado por los participantes en el mercado financiero como una señal de que los grandes corporativos mexicanos no enfrentaban una necesidad imperiosa por obtener dólares, lo que fue bien recibido dadas las condiciones que presentaba la economía global.

En lo referente al préstamo proveniente del FMI, es importante destacar dos características relevantes. Por un lado, fue la primera vez que el FMI otorgaba un préstamo de esa magnitud a un país que no enfrentaba problemas de balanza de pagos; todo lo contrario, se le otorgó a nuestro país por contar con una economía bien administrada y con sólidos fundamentos.

En este sentido, al igual que la línea swap, el préstamo del FMI debe de entenderse como un reconocimiento al trabajo realizado por las autoridades financieras mexicanas, más que como una medida de emergencia económica ante el surgimiento de la crisis hipotecaria en Estados Unidos.

Otra caracteriza a destacar de la Línea de Crédito Flexible es que no estuvo asociada con un uso particular, por lo que el país que la recibe es libre de utilizarla de la manera que le resulte más conveniente y, por lo tanto, su utilización no implica el seguir determinadas reglas de política económica.

Siete años después, el 27 de mayo pasado, la Comisión de Cambios (CC) anunció que el FMI aprobó la renovación de la Línea de Crédito Flexible para México, ahora con un monto 30% superior a la línea previamente existente. En el comunicado de la CC, se destacan tres temas relevantes: a) que el monto anteriormente vigente de 67,000 millones se incrementa a 88,000 millones, b) que la cobertura es por dos años y el acceso a los recursos es inmediato y sin condicionalidad alguna y, c) que el FMI continuará realizando una revisión interna al cabo de un año, para poder corroborar que dicha fortaleza del marco macroeconómico se mantiene vigente.

La revisión anticipada y el aumento del monto solicitado tienen como justificación la mayor desaceleración de la actividad económica mundial y su impacto sobre los precios de las materias primas, así como la incertidumbre con respecto al rumbo que seguirán las decisiones de política monetaria en las economías avanzadas; particularmente, la velocidad con la que la Reserva Federal de Estados Unidos incrementará sus tasas de interés.

De esta forma, a lo largo de los últimos años, México ha contado con el reconocimiento internacional a la fortaleza del marco macroeconómico del país. Este voto de confianza, que muy pocos países emergentes tienen, nos distingue como un país serio, responsable y disciplinado, cualidades que nos hacen estar mejor preparados para enfrentar la incertidumbre que persiste en el entorno global.

*Manuel Guzmán M es director de Asset Management en Monex Grupo Financiero.

mguzmanm@monex.com.mx