Nuevamente me da gusto saludarte, y así de rápido el primer mes del año se fue, y no con calma, fue un mes intenso en muchos ángulos, la última vez que platicamos narrábamos las delicias que nos reportaba el departamento de agricultura estadounidense en su estimación mensual sobre oferta y demanda.

El reporte nos dio una idea de las tentativas producciones mundiales y la idea general sobre la demanda de granos y oleaginosas en el mundo, desde ese entonces a la fecha destacamos que los cambios más notorios al momento están relacionados al clima, y en esas líneas lo que arrancó como una temporada de muchas lluvias en Argentina se transformó en falta de agua.

Hoy, los campos quieren beber un poco más la evapotranspiración de las plantas expuestas a calores intensos, lo cual empieza a sugerir un estrés real de las plantas con sus obvios impactos productivos, los precios han actuado en consecuencia pero es muy notable en este arranque del año la poca o disminuida acción de los especuladores; los fondos, la verdad, han estado lejos de generar esos movimientos de precio intensos y sin esos movimientos por más que las historias fundamentales sugieran términos alcistas, los precios simplemente no van, de una manera u otra se siente un mercado agrícola pesado. Los precios son altos, y por más que se intenta, parece que los incrementos de precio son muy tenues pero se siente latente una potencial caída,lo anterior va ligado a los tiempos, para bien o para mal, las cosechas sudamericanas ya están en marcha y sabemos que se harán cuellos de botella importantes en términos de logística, los puertos más importantes de Brasil muestran ya entre 13 y 15 días de retrasos en las cargas graneleras y las líneas de buques esperando carga hacen en términos de carga líneas de espera de hasta 30 días según sea el puerto que se considere; esto no es nuevo, es de todos los años.

Las producciones sudamericanas crecen de manera importante mientras la infraestructura se queda igual, y eso sin duda da una rápida explicación a lo previo, lógicamente el comercio de granos siente este freno al abasto, y estando Estados Unidos en una situación de inventarios tan delgada como se tiene, es complicado que sean ellos los que intenten satisfacer esa demanda, es más, los agricultores no están vendiendo mucho, lo que se tiene estará en sus silos hasta no ver un poco más sobre el clima de siembra que al arranque de la primavera dirá qué tipo de ciclo tendremos.

No olvidemos que el cinturón productor estadounidense viene de una sequía terrible y los perfiles de agua en el subsuelo son bajos, asíque es necesaria una primavera llena de lluvias para nivelar los requerimientos, y sólo así, el productor será tentado a vender un poco más.

A lo anterior anexo una nota y digo que el estado financiero del productor estadounidense es muy sano y solvente, con lo que vender no es una urgencia, tienen dinero para el aguante y mientras eso siga así, y la demanda del mundo siga sugiriendo desaparición de grano, el camino de los próximos dos meses será uno de apretadero logístico y nuevamente incertidumbre sobre nuevo ciclo agrícola.

Así cerramos este enero, dejando esta semana con una plétora de información financiera que tendrá a los especuladores amarrados hasta no ver más sobre crecimiento económico, y tasas de interés, estas parece que han tocado un piso y si bien nadie sugiere que las tasas crezcan, mas abajo parece que no van a ir.

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