Ayer, los mercados se volvieron a caracterizar por una actitud defensiva, lo que provocó que el peso extendiera por segunda jornada consecutiva sus pérdidas frente al dólar como respuesta a datos mixtos dados a conocer en Estados Unidos y a persistentes temores en torno de los problemas de deuda en Europa.

Antes de la apertura oficial se llegaron a registrar cotizaciones por arriba de las 12.0 unidades en operaciones al mayoreo.

En tanto que en el día, en operaciones de ventanilla o de menudeo se observaron hechos por arriba de las 12.10 unidades por dólar a la venta.

El peso se ha visto afectado negativamente por los signos de desaceleración económica en el principal socio comercial de nuestro país.

La cifra de estadounidenses que pidieron subsidio de desempleo por primera vez bajó más de lo esperado la semana pasada.

Las solicitudes iniciales de beneficios por desempleo descendieron en 16,000 a una tasa desestacionalizada de 414,000, informó el Departamento de Trabajo. La cifra de la semana anterior fue revisada a la alza, con 430,000.

Los economistas consultados esperaban que los pedidos bajaran a 420,000 desde una cifra reportada originalmente de 427,000.

Mientras que los inicios de construcción de casas en Estados Unidos subieron más de lo esperado en mayo y los permisos para edificar tocaron un máximo en cinco meses.

Los inicios de construcción aumentaron 3.5% a una tasa anual ajustada estacionalmente de 560,000 unidades, revirtiendo casi la mitad de la fuerte caída sufrida en abril.

Los economistas consultados esperaban que los inicios se ubicaran en 540,000 unidades.

Los permisos para construir subieron 8.7% a 612,000 unidades, un máximo desde diciembre. Se esperaban 558,000 permisos.

El nerviosismo en los mercados se acentúo desde muy temprano, después de que se informara que un indicador económico de la Reserva Federal de Filadelfia fuera de menos 7.7 unidades en junio contra 6.8 esperado. Dicho dato eclipsó la cifra favorable en materia de empleo y del sector de la construcción.

Por el momento se mantiene el apetito de los inversionistas extranjeros por el papel de deuda emitido en México, lo que puede contribuir a amortiguar el tipo de cambio en las condiciones de la economía real.

Sin embargo, ésta es un arma de dos filos, porque en el momento que decidan salir estos recursos, también pueden presionar a la baja al peso.

La moneda nacional podría estar bajo presión en los próximos días en tanto persista la aversión al riesgo provocada por la falta de un acuerdo para integrar un paquete de apoyo a Grecia y se defina la participación del sector privado en dicho proceso.

*El autor de la nota es Gerente de Promoción de CI Banco, SA.