ICA optó por conservar las acciones de control del Grupo Aeroportuario del Centro Norte (OMA), uno de sus activos más valiosos y líquidos, en donde tiene 14.32% de participación accionaria y garantizó el crédito otorgado por FinTech.

La empresa reveló que cerrará su negocio de vivienda, que operaba mediante su subsidiaria ViveICA. Al cerrar el negocio de vivienda, primero tiene que liquidar a todos los acreedores. Puede haber varios interesados en adquirirla, como grandes constructoras que no están listadas en la BMV, desarrolladoras como Casas ARA, Javer o Vesta , dijo Gabriel Himelfarb, analista de Masari Casa de Bolsa.

Además cerrará sus divisiones y concesiones internacionales, que aún no han empezado. Para este año, estima captar 46.5 millones de pesos y a partir del 2017 dejará de obtener ingresos.

El plan de reestructura de ICA, agregó Himelfarb, se basa en generar ingresos, al enfocar sus operaciones en el mercado interno, lo que le permite un mayor control sobre sus costos y sobre la gestión de sus proyectos en marcha.

No obstante, inversionistas centrarán su atención en la negociación con acreedores. La constructora expuso que está en una discusión más a fondo de sus planes a futuro, que incluye la reestructura de su deuda actual.

Anunció que recibió un crédito por parte de FinTech por 215 millones de dólares, a un plazo de tres años y una tasa de interés de 16% capitalizable mensual.

El préstamo será liquidado en dos montos, el primero por un valor neto de 50.2 millones de dólares y el segundo por 149.7 millones de dólares. Los recursos serán para fondear capital de trabajo y para concluir los proyectos en marcha.

El crédito está garantizado con acciones representativas del capital social de OMA y otras subsidiarias, entre ellas Covim SA, la tenedora de la concesión Apaseo-Palmillas, ICAPI y Conoisa, quien mantiene las concesiones de la constructora.

Analistas coinciden en que este crédito es un fondeo de corto plazo que sólo alivia las presiones actuales y que le permitirá operar algunos años a costa de comprometer activos valiosos de la empresa y seguir bajo presiones cambiarias.

La compañía está comprometiendo sus activos más atractivos. En el escenario en que FinTech decida ejecutar las garantías, los accionistas minoritarios se verían afectados , expuso Ramón Ortiz, analista de Actinver Casa de Bolsa, en un documento escrito.

Cortoplacista

La inyección de capital por parte de FinTech es una medida cortoplacista que alivia la situación por los próximos dos o tres años, pero a la larga empeora la situación. Nuevamente, se expone al riesgo de tipo de cambio, al contratar deuda en dólares con una tasa sumamente alta , de acuerdo con Armelia Reyes, analista de Signum Research.

ICA expuso que durante el periodo proyectado registrará pérdidas cambiarias por la devaluación del peso frente al dólar, lo cual impactará el saldo de la deuda denominada en dólares.

Juan Carlos Minero, director de inversiones de Black WallStreet Capital México, consideró que ICA se está jugando la empresa, al garantizar el préstamo de FinTech con las acciones que todavía le quedan de OMA.

Los flujos generados por ICA, dijo Armelia Reyes, suponiendo que se le permite seguir operando sin enfrentar las obligaciones por los bonos corporativos, son insuficientes para pagar la deuda.

Presionada

La constructora se ha visto duramente presionada por su alto nivel de deuda, que al primer trimestre del año ascendió a 62,498 millones de pesos, sumándole la depreciación del tipo de cambio, así como su escasa participación en nuevos contratos de construcción.

Armelia Reyes consideró que para mantener su operación sería necesario que ICA reciba préstamos como el de FinTech en los siguientes años y postergar el pago de deuda, sin considerar demandas de acreedores corporativos.

En su plan financiero, la emisora proyecta fuertes amortizaciones en sus cuentas por pagar hacia los próximos tres años, a partir de este primero de julio.

El escenario respecto de sus ingresos será débil, por lo que ICA prevé su recuperación hacia el 2020. En el 2016, proyecta una caída de 56%, al ubicarse en 14,479.9 millones de pesos contra los 33,124 millones reportados en el 2015. Calcula un flujo operativo (EBITDA) de 1,153.9 millones de pesos.

Los ingresos esperados para el 2017 ascenderían a 12,659.3 millones de pesos; en el 2018, a 11,890.8 millones de pesos, y en el 2019, a 9,982.8 millones de pesos. En el 2020, se observa una recuperación, con 11,266.2 millones de pesos.

Marco Medina, analista de Grupo Financiero Ve por Más, explicó que los ingresos totales mantendrían una tasa de crecimiento compuesta negativa de 6% entre el 2016 y el 2020. Además, espera reducir gastos de administración a una tasa anual de 9%, lo cual impulsaría al margen EBITDA en un rango de 21.5 a 26.8 por ciento.

El plan es realista, apegado a las condiciones de la industria de la construcción en México, que enfrenta potenciales recortes a programas de infraestructura .

Armelia Reyes consideró que las proyecciones de ICA respecto de sus ingresos, flujo operativo y márgenes, son alcanzables, porque 43% de los ingresos vendrá del negocio de concesiones, uno de los más rentables.

Juan Carlos Minero consideró: Es un momento complicado. Lo atractivo del plan de reestructura es que van a renegociar con todos los acreedores con los que tienen proyectos (...) Se está achicando ICA para ser más fuerte .

judith.santiago@eleconomista.mx