La lectura de la victoria del Brexit tiene muchas aristas, pero la pregunta que todos se hacen es qué va a pasar ahora que, de manera irremediable, Reino Unido se aislará de sus principales socios comerciales. Por lo pronto, el primer ministro, David Cameron, anunció su decisión de renunciar al cargo, lo que abre una nueva fuente de especulación con respecto a quien será su sucesor.

En principio, se especula que pudiera ser Boris Johnson, exalcalde de Londres y quien estuvo al frente del movimiento social que promoviera la salida de Gran Bretaña de la UE. Cameron indicó su intención de alejarse del puesto a partir octubre del presente año, con la idea de que se busque un liderazgo nuevo que pueda recoger la voluntad de los británicos y guíe al país en el sentido del voto.

De esta forma, desde el punto de vista político, seguramente pronto se sabrán las reglas con respecto a las elecciones anticipadas, de manera tal que quien sustituya a Cameron pueda instrumentar el artículo 50 del Tratado de Lisboa, en el que se establece la mecánica de operación para las peticiones de los miembros de la Unión Europea que buscan abandonar el grupo.

Adicionalmente, tras el resultado se desató una gran volatilidad en los mercados financieros internacionales. La libra se depreció 8% el viernes pasado y registró un nivel no visto desde 1985, al tiempo que las bolsas de todo el mundo sufrieron un gran descalabro. De igual forma, el precio del petróleo se ajustó a la baja 5%, ante los temores de que se presentara una abrupta desaceleración de la economía global.

El escenario desconocido al que se enfrenta el mundo ha alimentado un profundo sentimiento de aversión al riesgo que seguramente persistirá en los próximos meses. La búsqueda de destinos considerados seguros provocará, como de hecho ya se ha observado, la salida de recursos hacia bonos del tesoro de Estados Unidos, ocasionando un fortalecimiento del dólar y la depreciación de prácticamente todas las monedas.

Tras los resultados del referéndum, los principales bancos centrales desplegaron comunicados en los que se comprometían a proveer la liquidez necesaria para que los mercados financieros pudieran funcionar de manera ordenada.

En México las autoridades financieras, Banco de México y la Secretaría de Hacienda, hicieron lo propio. Al día siguiente del referéndum, se llevó a cabo una conferencia de prensa conjunta en donde se destacaron las fortalezas de la economía mexicana y algunas medidas que se adoptarían buscando apuntalar aún más los fundamentos macroeconómicos.

Dos temas relevantes a destacar son que, de acuerdo con el secretario de Hacienda, eMéxico ha cubierto 100% sus necesidades de fondeo para el resto del año, por lo que la volatilidad reciente derivada del Brexit no tendrá ningún efecto sobre las necesidades de financiamiento del país.

Por otro lado, en materia fiscal, se anunció un segundo recorte al gasto público, ahora exclusivamente del gobierno federal, es decir, no se incluye a Petróleos Mexicanos como en el primero. El monto de este segundo recorte será de 31,715 millones de pesos, de los cuales 92% se aplicará a gasto corriente, así que no se afectará la inversión productiva ni el desempeño de programas sociales. En cuanto a la política cambiaria, el secretario de Hacienda enfatizó que las reservas internacionales se utilizarán exclusivamente cuando a juicio de la Comisión de Cambios se presenten episodios de volatilidad extrema en el tipo de cambio, es decir, episodios de especulación que golpeen particularmente el peso mexicano y que pongan en riesgo las metas inflacionarias.

Se destacó en el comunicado que las reservas internacionales se encuentran en un nivel extraordinariamente alto de 177,000 millones de dólares, además de que Méxioc cuenta con la renovada y expandida línea de crédito flexible por parte del FMI, lo que contribuye a que la Comisión de Cambios cuente con mecanismos suficientes para garantizar el funcionamiento ordenado del mercado de cambios.

Por su parte, el subgobernador de Banco de México, Roberto del Cueto, explicó que ante este tipo de eventos, los mercados suelen sobrerreaccionar de manera muy agresiva para luego, con el paso del tiempo, observar que las principales variables macroeconómicas se asientan y retoman un funcionamiento más normal.

Banxico decidió no instrumentar ninguna medida extraordinaria inmediatamente después de conocerse los resultados del referéndum, sino esperar hasta el próximo jueves 30, cuando se reunirá la Junta de Gobierno de Banco de México, de manera tal que en el transcurso de los siguientes días los miembros de la junta podrán valorar el verdadero impacto de la decisión de Reino Unido.

La situación para Gran Bretaña es complicada y el impacto económico, desconocido, aunque los principales organismos financieros internacionales y analistas alrededor del mundo anticipan una caída en la actividad económica que podría ser considerable en los siguientes años, debido a un menor comercio con la región europea, caída en la inversión extranjera, mayor inflación ante la profunda depreciación de la libra que requeriría de la instrumentación de una política monetaria más restrictiva, lo que a su vez impactará en el consumo y la generación de empleos.

Por lo pronto, las principales compañías calificadoras de riesgo empiezan ya a valorar estos choques y han decidido castigar la valuación de la deuda británica. Efectivamente, inmediatamente después del referéndum Moody’s cambió de Estable a Negativa la perspectiva de la deuda soberana y posteriormente S&P recortó dos escalones la calificación de la deuda de largo plazo de AAA a AA y le asignó una perspectiva Negativa.

Así las cosas, el panorama se percibe delicado en los siguientes meses ante la creciente incertidumbre y la pérdida de confianza por parte de los inversionistas globales. Mientras se van despejando las incógnitas sobre el futuro de Gran Bretaña, la prudencia en materia de inversiones es una buena estrategia.

*Manuel Guzmán Moreno es director de Asset Management en Monex Grupo Financiero.

mguzmanm@monex.com.mx