El avance de los mercados accionarios, que recién se han recuperado de los fuertes golpes en los negocios, y en general a la economía, por la pandemia de Covid-19, se encontró de frente a un viejo enemigo: la inflación. Los inversionistas temen que su alza sea factor de cambio en las posturas de los bancos centrales.

En Estados Unidos, la Reserva Federal (Fed) ha mostrado compromiso con devolverle al país el pleno empleo, uno de los indicadores más importantes de salud económica para ese banco central. Sus estímulos y baja tasa de interés han dado velocidad a la recuperación y elevaron las apuestas de alza en Wall Street.

Las constantes cifras positivas aportadas desde la economía fueron tomadas como señales de compra por los inversionistas. El índice Dow Jones, de 30 gigantes industriales, ganaba al cierre de la semana pasada 13.63% en lo que iba de 2021, a 34,777.76 unidades, desde 30,606.48 puntos, su registro de cierre de 2020.

El índice S&P 500, que representa la tendencia de mejor manera por componerse con las 500 acciones de mayor calidad en el mercado, acumulaba un similar 12.69% con 4,232.60 unidades desde 3,756.07 puntos al cierre de 2020. El promedio anual de avance para este índice entre 1927 y 2020 fue de 8.26 por ciento.

Al observar estos números todo parece color de rosa, pero no es así. El índice Nasdaq, de importante peso tecnológico, acumulaba hasta el cierre de la semana pasada un avance de 6.70%, con 13,752.24 puntos desde 12,888.28 al cierre de 2021. En esa semana cayó más de 1.50% debido a temores de sobrevaluación.

Tiempos de cautela

El sector de tecnología fue el de mejor desempeño durante la peor parte de la pandemia, con un comportamiento defensivo gracias a sus negocios relacionados con herramientas para el trabajo a la distancia. Sin embargo, a pesar de sus resultados récord en el primer cuarto del año, las dudas han frenado el avance.

Debido al veloz proceso de vacunación contra Covid-19 en Estados Unidos y gracias a señales de mejora en la economía, el fenómeno de rotación de carteras hizo mella en las acciones tecnológicas, en favor de empresas cíclicas, que se beneficiarían de distintos efectos provocados por la rápida recuperación.

Apenas comenzaba a gestarse este cambio de tendencia cuando las dos cifras esperadas enfatizaron que el inversionista no puede actuar en piloto automático. Los más recientes datos de nómina no agrícola fueron bajos y parecieron refrendar la necesidad de apoyos desde la Fed, pero chocaron con la inflación.

La inflación interanual publicada el miércoles en Estados Unidos mostró un dato de 4.2% en abril, por encima de una expectativa del mercado de 3.6%, y es su mayor registro desde septiembre de 2008, hace casi 12 años. En la inflación mensual, el dato fue de 0.8%, luego de un aumento de 0.6% durante marzo.

Así las cifras dejan a los inversionistas atorados entre las expectativas de reversión de la tendencia en favor de empresas sensibles a la economía y las dudas por la posibilidad de que la Fed suba sus tasas antes de lo esperado para controlar la inflación. El S&P 500, el Nasdaq y Dow Jones cayeron esta semana.

Este viernes 14 de mayo se informó que las ventas minoristas en Estados Unidos de abril mostraron que no hubo crecimiento en el periodo, con un dato igual al registro previo, por lo mismo inferior a la expectativa y consistente con una baja creación de empleo en abril. Evidentemente, la recuperación se estanca.

La Fed reiteró el jueves su compromiso con la economía estadounidense e insistió, como hizo en ocasiones anteriores, que la inflación es transitoria. Esta declaración y el dato de ventas minoristas parecen haber calmado a los mercados por ahora, y Wall Street tuvo el viernes una sesión de recuperación parcial.

“Las acciones se debilitaron junto con los índices tras la importante alza de la inflación en Estados Unidos, que aumenta la posibilidad de que los tipos suban. Ese dato presionó a las acciones a la baja, pero el viernes rebotaron luego de que la Fed intentó apagar los temores de inflación”, explicó la firma ActivTrades.

Ángel Amancio, analista de Bull & Bear y con experiencia en Nueva York y Madrid, dijo que se debe operar con mucha cautela en las próximas sesiones, sobre todo al inicio de la siguiente semana.

“Hay algunas señales que pueden indicar que el ciclo se agota, por eso deberíamos esperar nuevos ajustes”.

Sin embargo, este experto aseguró que, aunque las recientes caídas han sido “aparatosas”, en especial para el Nasdaq, se debe tomar en cuenta que la recuperación de gran parte de lo perdido se dio de forma casi inmediata y que los reportes trimestrales del primer trimestre de las emisoras fueron en general positivos.

“Tengo la impresión de que viene un ajuste a las tasas y no tarda en reflejarse en las bolsas este cambio por la gestión del riesgo y el costo implícito de la inflación. Pero es cierto que posiblemente marcarán récords nuevamente. No sería inteligente ir corto, sería mejor estar largo, aunque caiga otro 1% o 2%”, dijo.

jose.rivera@eleconomista.mx