El día de ayer la agencia calificadora Moody’s elevó la calificación para la deuda soberana de México de Baa1 a A3 . Esto significa que la agencia considera que la deuda mexicana tiene una mejor perspectiva de riesgo.

Los mercados tuvieron una momentánea reacción positiva, pero terminaron muy cerca de los mismos niveles en que iniciaron el día. Esta mejora sirve para reforzar el escudo de México, en un ambiente que sigue siendo muy volátil.

Moody’s esgrimió argumentos bastante conocidos. Habló de la aprobación de la agenda de reformas que tuvo lugar el año pasado, la mejora de las perspectivas económicas asociadas a un mayor crecimiento potencial, el fortalecimiento de las finanzas públicas y la historia reciente, en donde el diferencial de la deuda de México ya cotizaba en niveles similares a países que sustentaban la misma calificación que ahora se nos ha otorgado.

Esto es una confirmación explícita de la baja fragilidad financiera que tiene el país. A final de cuentas, México no tiene una necesidad de corto plazo de recursos financieros para cubrir los déficit. No necesita dólares, punto.

La etapa difícil para el grupo considerado como mercados emergentes no es nueva; en efecto se intensificó en el inicio de este año, pero durante todo el 2013; sobre todo a partir del verano, la mayoría de estos países enfrentó serias dificultades.

En toda esta etapa, los mercados de México aguantaron con un comportamiento bastante satisfactorio: la Bolsa sólo bajó 2.2%, el tipo de cambio prácticamente se sostuvo en el mismo nivel y el ajuste de tasas se absorbió sin salida de extranjeros. No obstante, los rendimientos fueron pobres.

México es de los países mejor vistos dentro de este grupo, pero no cuenta con una verdadera distinción que permita observar flujos de inversión positivos, en un segmento en donde la historia, el año pasado y este, es de salidas de capitales especulativos. A nuestro juicio, la verdadera distinción con respecto al resto de los emergentes sería que apareciera la evidencia de que en verdad nuestro país tendrá un mejor crecimiento en este año; eso aún no lo vemos.

Resulta muy desesperante para los inversionistas, en especial los locales, leer y escuchar historias de optimismo con relación al gran potencial de crecimiento del país y que éste no se asome aún por ningún lado.

Tal vez es temprano, el efecto de las reformas no aparecerá en por lo menos un año y medio, pero observar señales como una mayor actividad de gasto del gobierno, activar licitaciones de infraestructura de carretera, los trenes de la ciudad de México a Toluca y Querétaro, así como avances en torno a los planes de expansión del aeropuerto de esta ciudad, darían la señal a los inversionistas globales de que se está detonando ese gran potencial de la economía.

Mientras tanto, parece que éstos pagaran por ver y los vaivenes en los mercados locales persistirán en el futuro previsible. Por lo tanto, no deberíamos ver un mejor desempeño de las tasas, el tipo de cambio y la Bolsa. Cautela continúa siendo el nombre el juego.

*Rodolfo Campuzano Meza es Director de Estrategia y Gestión de Portafolios de INVEX. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo: [email protected]

Twitter: @invexbanco.