El problema de las pensiones tiene ya varias décadas incubándose en la mayor parte del mundo, aunque es a partir de la crisis hipotecaria de Estados Unidos, en el 2008, cuando se hace más evidente por el fuerte incremento que tuvo la deuda gubernamental en los países más afectados, lo que comprometió aún más la capacidad de hacer frente al pago de las pensiones.

Europa es una de las regiones en donde el problema de las pensiones es más profundo debido a que el sistema estatal de pensiones se concibió como un elemento toral del modelo de bienestar social, aunque la mayor parte de los países no estableció una estrategia financiera para que dichos fondos se incrementaran de manera sustentable.

A lo anterior hay que sumarle un fenómeno demográfico caracterizado por una caída en la tasa de natalidad y una mayor longevidad de sus habitantes.

Vale la pena recordar que en Europa la tasa de natalidad ha caído 40% en los últimos 50 años, a 1.5 hijos por mujer, al tiempo que la esperanza de vida aumentó de 69 a 80 años en el mismo lapso. Esto quiere decir que eventualmente habrá menos personas generando riqueza para darle sustento al creciente número de pensionados.

En México no tenemos una situación tan apremiante, toda vez que aún contamos con un bono demográfico importante; no obstante, este bono se irá diluyendo en el tiempo, por lo que es importante fortalecer la cultura del ahorro.

Hay que tener presente que todas aquellas personas que empezaron a trabajar después de 1997 no van a recibir una pensión tradicional, debido al cambio que se hizo en el sistema de pensiones del Seguro Social, de manera tal que su calidad de vida cuando lleguen al retiro dependerá de lo que hayan ahorrado.

Esto nos lleva a asumir un cambio fundamental en el paradigma que actualmente se tiene respecto del ahorro: tradicionalmente se ahorra lo que queda después de gastar, ahora tenemos que pensar en gastar lo que nos quede después de ahorrar.

Es cierto que el ahorro a través de las afores representa un gran avance, pero no es suficiente, es necesario complementarlo a través de una estrategia de ahorro voluntario. Hay muchos vehículos para hacerlo, están los planes personales de retiro, los fondos y cajas de ahorro que muchas empresas tienen establecidos como prestación para sus empleados y, de manera fundamental, los planes de pensiones privados, que son un excelente complemento al ahorro a través de las afores.

Como indicamos anteriormente, la calidad de vida durante el retiro dependerá del patrimonio que se haya logrado acumular durante la etapa laboral, es decir, a mayor patrimonio, mayor calidad de vida. El problema es que ahora vivimos mucho más, por lo que se necesitamos mayores recursos.

La ciencia médica ha avanzado mucho y esto se ha reflejado en una mayor esperanza de vida en prácticamente todo el mundo. En México, la gente no llegaba a vieja en el siglo XIX, hoy la vejez representa prácticamente un tercio de nuestras vidas, de manera tal que tenemos que contar con recursos suficientes para vivir muchos años ya estando en el retiro.

Esto nos lleva a la conclusión de que para acrecentar el patrimonio y tener un retiro decoroso, ahorrar no es suficiente, hay que saber invertir. Es decir, es necesario establecer una estrategia de inversión adecuada y diversificada.

El siguiente ejercicio es útil para entender la trascendencia de saber invertir. La inflación en México durante el mes de junio fue de 2.54% en términos anuales, mientras que la tasa de los Cetes a plazo de 28 días fue de 4.25%, lo que nos lleva a una tasa de interés real de tan sólo 1.6%, que es una tasa muy baja e insuficiente para acumular un patrimonio importante. Por otro lado, el mercado accionario tuvo un rendimiento de 15% en los primeros seis meses del año, lo que ilustra la importancia de la diversificación y de mantener un horizonte de inversión de largo plazo.

Hay que recordar que no hay una receta única para determinar cuánto invertir en el mercado accionario. En el caso de las personas físicas dependerá del perfil de riesgo de cada inversionista, es decir, de su horizonte de inversión, su tolerancia al riesgo y objetivos financieros. En el caso de los fondos de pensiones, la estrategia de diversificación está en función de la estructura demografía de cada compañía.

En México, los planes de pensiones privados invierten 30% en acciones nacionales y 3.8% en acciones globales. Un comparativo internacional muestra que estos niveles son relativamente bajos; en Europa, por ejemplo, el porcentaje de inversión en el mercado accionario es de 35%, aunque hay países donde se tiene una mayor vocación de diversificación. Así, por ejemplo, España invierte 40% en acciones, Irlanda 60% y 65% Reino Unido.

Los jóvenes tienen hoy la gran oportunidad de construir su futuro aprendiendo a invertir, siendo disciplinados y manteniendo un horizonte de largo plazo. El filósofo e inversionista húngaro André Kostolany dijo invierta en acciones, tómese unas pastillas para dormir unos 20 o 30 años y cuando despierte, voila!, será millonario .

*Manuel Guzmán Moreno es director de Asset Management en Monex Grupo Financiero.

mguzmanm@monex.com.mx