El mercado accionario tiende a premiar a los inversionistas de largo plazo.

Pese a que el 2017 fue deslucido para la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) —su principal índice tuvo un rendimiento menor a 10%— desde finales del 2011 acumula un alza de 34.23%, suficiente para dejar atrás a la inflación y ser tan competitiva como activos de refugios por excelencia (como el oro y la plata) o inversiones en dólares, formas consideradas más tradicionales para invertir.

“La historia habla por sí sola. La inversión en la BMV ha sido una de las mejores en una visión de largo plazo”, dijo Alejandro Finkler, director general de Casa de Bolsa Ve por Más (BX+).

La teoría también es puntual: a más rendimiento, más riesgo.

Una de las características del inversionista de mercados accionarios es su tolerancia al riesgo. “Tolerancia al riesgo no es tolerar grandes pérdidas, es que se entienda que la volatilidad está ahí, se va a presentar y aunque se le intente disminuir lo más posible, ahí seguirá”, dijo Juan Carlos Minero, director de inversiones de Black Wall Street Capital (BWC).

Aunque la palabra volatilidad tiende a ser usada para escenarios adversos, cuando hay volatilidad habrá vaivenes en el corto plazo que se pueden aprovechar para generar rendimientos, dijo Minero.

Un lapso de fuerte volatilidad se detonó cuando Donald Trump ganó las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Lo anterior provocó en México que el S&P/BMV IPC perdiera el piso de las 45,000 unidades y llegara a ceder hasta los 44,364 puntos. Meses después, el índice accionario llegó a marcar un récord de 51,713 puntos en julio. De la sima a la cima, el índice mexicano llegó a tener un rendimiento de 17% en nueve meses.

Además, en el 2017 se marcaron 19 máximos históricos, su mejor año en cuanto a récords desde el 2012; en aquel año el mercado accionario logró 22 récords y marcó un crecimiento de 18 por ciento.

“Las inversiones en Bolsa son con un horizonte de cinco años. Es como tu casa, sí tiene una plusvalía pero no la estás valuando cada mes. Con el tiempo, notarás que su precio subió de manera considerable”, dijo Miguel Helú, director de Accitrade.

De manera individual, emisoras como Volaris y Gentera presentan correcciones cercanas a 50% este año. Del otro lado, papeles como los de Grupo Elektra presentan un alza cercana a 200 por ciento.

Una forma efectiva para enfrentar riesgos de correcciones y presiones es diversificando el portafolio. “Diversificar es importante. Si no se diversifica se corre el riesgo de perder intereses y capital”, explicó Helú.

Los Fondos cotizados en bolsa (ETF, por su sigla en inglés) suelen ayudar a la diversificación. Por ejemplo, el NAFTRAC -de iShares- replica la muestra de las 35 emisoras del S&P/BMV IPC.

“(Los ETF) son instrumentos eficientes porque el mercado es sumamente líquido y son muy transparentes porque al ser instrumentos listados e intercambiados en bolsas de valores, de forma diaria tienen que reportar las tenencias del ETF, aunado a que las comisiones son comparativamente más bajas que las que cobran los fondos mutuos”, explicó Giovanni Onate, director de ventas institucionales de iShares.

Con la diversificación, entra el análisis de empresas. “A veces, el mercado es irracional y cuando castiga, castiga a todas (...) pero cuando premia, premia a todas y si la emisora fue muy castigada puede premiar más”, dijo Finkler.

De cara al 2018

Los pronósticos base para el S&P/BMV IPC son positivos para el próximo año. BX+ ubica al índice por encima de 55,000 unidades.

Aunque el escenario luce positivo, no se pueden dejar de lado temas nacionales como la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) —Miguel Helú estima que irá por buen camino—, las elecciones presidenciales en México, la reforma fiscal estadounidense y una política del Banco de México (Banxico) restrictiva.

El Banxico elevó su tasa de referencia 425 puntos base —de 3 a 7.25%— en poco más de dos años. Además, analistas no descartan otro movimiento alcista en la primera mitad del 2018, por parte del banco central mexicano, ocasionado por una presión inflacionaria, que ronda por encima de 6% anual, y en respuesta a posibles incrementos por parte de la Reserva Federal (Fed).

La Fed, como lo ha comentado en sus últimas minutas, estaría dispuesta a elevar en tres ocasiones su tasa de interés. En este momento, su tasa se encuentra en un rango de 1.25 y 1.50 por ciento. Uno de los datos que toma en cuenta la Fed para hacer un movimiento es el de la inflación que se puede ser impulsado por la reforma fiscal del gobierno de Trump.

“Las reglas de este juego se llaman volatilidad e incógnita (...) pese a ello, ¿cuándo es el mejor momento para entrar a Bolsa? Cuando el cliente lo decida, dijo Finkler.

mario.calixto@eleconomista.mx